"Todos nacíamos pobres y no había ricos a quien mirar"

Clemente Fuertes, nacido en Villavente y vinculado a Tendal, presenta este lunes su libro ‘La Sobarriba. Demasiado cerca de León’, en el que partiendo de su historia familiar cuenta la de su tierra después de una vida estudiando a sus gentes y vivencias

02/11/2026
 Actualizado a 02/11/2026
En el centro Crescencia, familiar del autor, después de ser operada de cáncer de cara, flanqueada por su marido y su hijo Isaac, con montera.
En el centro Crescencia, familiar del autor, después de ser operada de cáncer de cara, flanqueada por su marido y su hijo Isaac, con montera.

«Ya, desde muy pequeño, llevo preguntándome por dudas relacionadas con la Sobarriba. Uno de los temas que nos ocupaba eran las historias o leyendas que nos contaban los mayores sobre nuestro viejo monasterio de frailes del Cueto de la Santa Cruz de Cigoñuela, así como el túnel o paso subterráneo que, según se decía, comunicaba dicho monasterio con el arroyo de la Costanilla. Y ello después de recorrer un kilómetro escaso».

Quien se hacía estas preguntas era Clemente Fuertes de la Fuente, entonces un niño hoy un jubilado, entonces un vecino de la Sobarriba hoy un defensor de esta comarca de la mejor forma posible:pateándola, dándola a conocer, escudriñando en cualquier documento en el que aparezca el nombre de la Sobarriba o cualquiera de sus numerosos pueblos, preguntando, apuntando... con la misma educación y discreción con la que siguió en silencio, desde la anónima grada, las glorias y venturas de un hijo de su mismo nombre que escribió algunas de las hazañas más notables de los viejos aluches, que no es nada fácil en la Sobarriba.

El autor del libro Clemente Fuertes. | L.N.C.
El autor del libro Clemente Fuertes. | L.N.C.

 

Y fruto de todos aquellos apuntes, estudios, entrevistas, notas, anécdotas y curiosidad es un libro que esta tarde se presenta en el Centro Cívico de Valdefresno, a las siete de la tarde y acompañado de otro de esos personajes que, como el propio Clemente, solo se dan en las tierras de La Sobarriba, Antonio Barreñada, cronista de aquella tierra.

El título del libro, ‘La Sobarriba. Demasiado cerca de León’, alude a una de las curiosidades más llamativas de esta comarca, que está ahí al lado de la ciudad, desde ella se ven las torres de la Catedral, y, sin embargo, ha sido durante demasiado tiempo una de las grandes desconocidas, como si estuviera demasiado cerca.

Explica Clemernte Fuertes de la Fuente el origen de esa pasión temprana, y mantenida, por su tierra. «¿A qué se debe mi afición por la Sobarriba? Además de nacer y criarme en ella, tenemos que, de mis dieciséis tatarabuelos, quince han nacido, igualmente, en la misma, tan solo una, Francisca González, lo hizo fuera, en Villamoros de Mansilla. Conocer sus vidas y quehaceres, siempre me llamó la atención».

Una atención que es fiel a la acertada expresión del gran Miguel Torga de que ‘lo universal no es más que lo local sin fronteras’, pues con esa extensa saga de La Sobarriba va dibujando el autor del libro la vida y las costumbres de toda la comarca, muy uniforme en su realidad social, como señala Fuertes de la Fuente. «En el periodo que examinamos, y en nuestra zona, todos, absolutamente todos, nacíamos pobres. Y no había rico alguno a quien mirar. Todos éramos pequeños campesinos, propietarios de fincas muy diminutas».Yen esta realidad, Clemente, un buen estudiante —licenciado primero en Derecho y después funcionario por oposición—ayudaba en casa en las faenas agrícolas y ganaderas, lo que le permite asimismo contarlas ahora de primera mano. «Años después, y ya con mis trabajos ajenos al campo, no tenía mucho tiempo para continuar con mi aludida afición infantil de conocer la Sobarriba, pero, no obstante, sí seguí acumulando más conocimientos, ya que seguían presentándose nuevas oportunidades. Extrañará, pero en aquel entonces y por la humedad que tenían los Libros de la Iglesia de Villavente, me pidieron que los llevase para León, a efectos de que se secasen con la calefacción. Allí empecé a ver partidas de bautismos, bodas, defunciones, etc. Con dichos Libros también vinieron algunos de la parroquia de Tendal, anexa a la de Villavente».

Y, se podría añadir, a localizar verdaderos tesoros que se sumaban a aquellos inicios casi infantiles en los que tuvo mucho que ver la suerte de la complicidad familiar. «En esa labor de busca inicial, mis padres fueron los primeros que me ayudaron a encontrar algunas respuestas. La ausencia, en aquel entonces, y durante mi infancia, de radio, periódico, televisión e incluso de libros, favorecía, mucho más, la comunicación verbal y la transmisión de datos entre las personas y generaciones. Por otro lado, nuestro trabajo habitual en el campo exigía la permanente presencia de, prácticamente, toda la familia junta», y de aquellas reuniones familiares, además de los nombres, profesiones y vidas de tantos antepasados, fueron regalando a Clemente Fuertes datos sobre las faenas más diversas:«Cierto, fueron una fuente inagotable de datos los días de la matanza, la siega del pan, la trilla, la vendimia, las largas estancias en la cocina durante los dilatados inviernos pasados en Tendal, mientras mi madre hilaba la lana de nuestras ovejas y mi padre tejía cestas, carriegos y escogollaba vainas de garbanzos o alubias». Yguarda en su memoria y apuntes palabras como «viendas, pernillas, verbiones, cubetos, poínos, celemín, fanega...», que están en el libro y en uno de sus anexos.

Pero son solo el origen. De cada hecho familiar Clemente Fuertes de la Fuente viaja a lo local y lo universal, hay jugosos datos que trascienden a lo familiar, llega a los personajes, la vida comunal, la religiosa, las desamortizaciones, testamentos, las casas, concejos, acontecimientos... está La Sobarriba, tan cerca, tan lejos. Ahora, con tipos como Clemente Fuertes, mucho más cerca.

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