Su noche y la nuestra

Revólver se metió en el bolsillo al público de León con un repertorio redondo en el que combinó los nuevos temas del disco ‘Babilonia’, con sus clásicas

Diana Martínez
28/04/2015
 Actualizado a 07/09/2019
Carlos Goñi, sobre el escenario de León.
Carlos Goñi, sobre el escenario de León.
 En ‘Tu noche y la mía’, una de las canciones posiblemente más queridas por la ‘troupe’ de Revólver, Carlos Goñi canta uno de esos versos melancólicos, tan característicos suyos... «yo soy uno de esos tipos que pierden, por norma». Por su puesto que el tema sonó en el concierto del sábado enel Auditorio, pero León rompió la norma y Goñi no perdió.

Ganó, y no es extrañar. Como casi siempre, jugaba en casa. Entre el público estaba parte de su familia de San Andrés del Rabanedo y la grada se convirtió por completo también en familia y amigos para arropar una puesta en escena de ese estilo rock americano en el que Goñi se siente mejor.

Sólo él a las guitarras, Julián Nemesio en la batería y Manuel Bagues al bajo armaron un repertorio con el que presentaron ‘Babilonia’, llamando a la puerta del «buen y viejo rock&roll», como escribió un día, y recordaron un cuarto de siglo de Revólver sobre los escenarios.

Mi hermana Mari Cruz, que es de esa gente que aún compra discos, había sacado las entradas para el concierto semanasantes de hacerse con el cedé ‘Babilonia’.Cuando le pregunté qué tal estaba lo nuevo, contestó casi como un político. ¡Uf!, no sé, es tan, tan Revólver, que no sé. Hay que escucharlo más.

Es fan. Supongo que no podía encajar que un disco de Revólver no le gustara del todo. La solución al conflicto se presumía fácil. Volver y volver a escucharlo. Y también ir a concierto a León.

Y es que es cierto que Babilonia es tan, tan Revólver que va incluso un paso más allá de Revólver. Es puro Carlos Goñi. Cómo él se siente y como a él le ha dado la gana hacer de un disco. Ser de Revólver y ser ahora de ‘Babilonia’ precisa esa dedicación que necesita de ti un amigo cuando le han dejado el corazónhecho trizas o cuando atraviesa uno de esos periodos de crisis existencial que a todos nos aplastan de cuando en vez.Escucharle y escucharle. Eso hace falta.

Las canciones suenan más puras, más íntimas, más naturales, sin proceso de refinamiento detrás, con su punto inevitable de reivindicación e incluso de autocrítica en temas como ‘La moral mora en la moneda’ donde el artista recordó los desmanes de la SGAE, para presentarla ante el público de León.

Lo bueno de seguir a grupos que van muchos más allá de un bombazo estacional, es que si aún no tienes bien trabajados los temas del trabajo en gira, te colocan como tercera canción una de las entrañables con las que indudablemente se meten al respetable en bolsillo y de ahí ya no sales hasta dos horas y media después.

Ya avisó Goñi: «Si habéis quedado, mandad un ‘whatsapp’ de que vais a llegar tarde, porque esto va a durar».
Con el Auditorio prácticamente lleno abrió el concierto con el tema homónimo al disco y al momento sonó «Esperando mi tren», una canción esta última, que, tal y como recordó «nunca fue single porque esta gente de las discográficas no va a los conciertos, y no ve lo que ocurre con vosotros y con todo eso de las sinergias».

Satisfizo con creces los deseos de un tipo de entre el público que pedíaa gritos constantemente «¡un rock&roll!». Puso al Auditorio en pie con ‘San Pedro’ a medio concierto y un buen rato más tarde con un final redondo en el que la grada explotó con ‘El Dorado’. Antes, raciones de lo nuevo y de lo clásico intercaladas.

El single actual ‘Entre las nubes’ que se convertirá en breve en otro clásico, invitó al optimismo porque dijo «podrán quitarnos nuestra casa, pero nunca nuestra ilusión», clamó el boss valenciano.

Tanto a Mari Cruz, como a Manu, que vino con nosotras al concierto, y servidora, cual grupie, al igual que a los 600 ó 700 espectadores que allí había, nos pedía el cuerpo seguir aplaudiendo, silbando y coreando 'Faro de Lisboa' incluso fuera del Auditorio.

Desde el minuto uno se nos había olvidado ya el chaparrón de agua helada que nos cayó encima cuando llegamos a León e incluso el bocadillo de intuición de bacon que nos comimos en un local cercano antes de entrar al concierto.
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