El sorprendente retablo de Mozóndiga

La iglesia de Mozóndiga me sorprendió gratamente

 Gregorio Fernández Castañön
Gregorio Fernández Castañón
25/05/2026
 Actualizado a 25/05/2026
Vista general del retablo
Vista general del retablo

Sin previo aviso me acerqué hasta Mozóndiga para hacer una fotografía a la imagen de San Isidro Labrador. Mi interés por ella tenía un único fin: ilustrar otro de los artículos que, próximamente, verá la luz en este mismo periódico. Todo –para que se entienda– comenzó con Juan, mi entrevistado de la tienda “Lesmes”, que me iba explicando cómo una comisión del pueblo compró, por catálogo, dicha imagen en la tienda familiar. Y, como al parecer había prisa por recibirla, cuando llegó, él mismo, sin más demora, se encargó de acercarla a su destino: el pueblo de Mozóndiga que, eminentemente dedicado a la agricultura, con gran fe y esperanza, confiaba en la “bondad” del santo para que finalizara cuanto antes la pertinaz sequía de aquel año (años setenta del siglo pasado). Su sorpresa –la sorpresa de Juan, que hice mía– me cautivó. Aquella tarde –según me indicó– todo transcurría sin novedad, hasta que… Justo a la entrada del pueblo, los cielos se vistieron de un gris intenso, casi negro. Por el horizonte apareció el primer relámpago y, antes de que terminara el reinado de uno de esos truenos estridentes que causan pánico, una lluvia torrencial hizo acto de presencia, salpicando la tierra seca. 

Aquel San Isidro Labrador, para que nos entendamos, les había concedido el milagro de la lluvia antes incluso de que se le acogiera con devoción y honores en el interior de la iglesia y por las calles del pueblo, paseándolo en una solemne procesión. A la vista de aquel “prodigio”, no negaréis que mi esfuerzo por fotografiar la “imagen milagrera” era todo un acierto. Por eso…
Lo he dicho más de una vez y lo repito: alguien, procedente tal vez de otra dimensión, parece acompañar mis pasos divulgativos y me guía por los caminos culturales. Lo digo porque lo que yo iba buscando en Monzóndiga era una sola llave (la imagen de San Isidro Labrador) y me encontré con una gran puerta abierta que me invitaba a entrar y ser el portavoz de todo un misterioso “descubrimiento”. 
El alcalde pedáneo –Miguel Ángel Martínez– me aseguró que el retablo, que tanto me llamó la atención al verlo, procedía de la ermita de La Virgen del Camino. ¿Cómo? Y sus aclaraciones me iban convenciendo, máxime cuando me invitó a sobrepasar la altura del altar para descubrir una importante fecha, justo detrás de la imagen de San Martín de Tours, patrono del pueblo: 1731. Un retablo que fue dorado –¡atención!– en el año de 1662, compuesto por tres calles y dos cuerpos o pisos, más el ático.

A la vista de mi enorme interés, el alcalde pedáneo –Miguel Ángel Martínez García–, quiso destacar del retablo algo más, mucho más: el estado en el que se encuentra en determinadas zonas. El paso del tiempo ha dado protagonismo a las humedades y alimento a la carcoma, causando con ello grandes estragos. El pedáneo insistía una y otra vez en que el pueblo estaría dispuesto a colaborar económicamente con una parte en los trabajos de restauración; sin embargo, como es obvio, alguien correspondiente a la Iglesia y otros estamentos (Junta de Castilla y León y/o Diputación de León) deberían tomar las riendas sin demora. Resultaría una enorme desgracia para el patrimonio cultural y artístico de la provincia que, por dejadez en la restauración, se perdieran ciertos detalles originales de tan magnifico retablo (siglos XVII y XVIII).

El Humilladero’. La primera ermita levantada en el mismo lugar –según cuenta la leyenda– en que, el 2 de julio de 1505, se le apareció la Virgen al pastor Albar Simón Fernández.
El Humilladero’. La primera ermita levantada en el mismo lugar –según cuenta la leyenda– en que, el 2 de julio de 1505, se le apareció la Virgen al pastor Albar Simón Fernández.| H.PUENTE
Es posible que el retablo de Mozóndiga procediera de esta iglesia
Es posible que el retablo de Mozóndiga procediera de esta iglesia. | FERNÁNDEZ CASTAÑÓN

Al día siguiente de estar en Mozóndiga hablé telefónicamente con el sacerdote del pueblo –Francisco José Pérez–, con el fin de contrastar determinados datos y conocer su criterio. Fue él quien me aseguró estar encantado con todos los vecinos, en general, pero de forma especial con el coro de mujeres, ya que con las aportaciones conseguidas en sus actuaciones lograron que, entre otras obras realizadas, las paredes de la iglesia se sanearan y pintaran de la forma que lo hicieron: con pintura blanca, destacando en amarillo los arcos. Sencillamente espectacular. 

La iglesia de Mozóndiga me sorprendió gratamente. Por cuestiones de espacio, no puedo extenderme mucho más en esta crónica de urgencia, salvo para indicar que también merece la pena su retablo menor, a la izquierda, con las imágenes de San Antonio Abad, La Virgen con el Niño y San Roque. Tres tallas espléndidas. 

Detalles del retablo de Mozóndiga
Detalles del retablo de Mozóndiga. | FERNÁNDEZ CASTAÑÓN

En el tintero me queda hablar sobre el pendón (uno de los más antiguos de la provincia), de “Las lagunas del Monte” y del Camino de Santiago, a su paso por el pueblo en otros tiempos. Importante dato este último, ya que en su momento existía en el pueblo un hospital de peregrinos con dos camas.

Tal vez, algún día, si las musas que me guían me vuelven a abrir otras puertas, entonces, vuelva –bien lo aseguro– a Mozóndiga.
 

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