El videoclip incluye una sorpresa final que ilustra aquellas palabras de Manuel Bartolomé Cossio, de 1931, en defensa de “una escuela donde no hay libros de matrícula, donde no hay que aprender con lágrimas, donde no se pondrá a nadie de rodillas como en otro tiempo”.
La grabación del tema se realizó en los estudios Pinchi Records de Villaroañe, por el guitarra y técnico de sonido Miguel Ángel Marne y el vídeo que acompaña a la canción se rodó en la localidad berciana de Sobredo, gracias a la colaboración de Carles y Elisa, de Cerámica Anoitiña “que nos acogieron en su casa haciéndonos sentir como si fuera nuestra”. La realización audiovisual es obra de Lughan con Ismael Aveleira, amigo y colaborador de Sog desde tiempos inmemorables.
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