"Si me pagaran a perrona el kilo de nieve"

El histórico caminero de La Tercia recuerda todas las grandes nevadas que tuvo que pasar "y que espalar". Toneladas de nieve, kilómetros de carretera...

Fulgencio Fernández
16/02/2015
 Actualizado a 17/09/2019
"La nieve". Le pronuncias la palabra, se sienta y por su sonrisa y sus gestos adivinas que le están pasando por la cabeza imágenes a una velocidad de vértigo.

- Si me pagaran a perrona el kilo de nieve que espalé a mano no habría dinero en el Banco de España para pagarme.

Es Manuel Gómez Tascón, noventa años, nacido en Barrio de la Tercia, vecino muchos años de Golpejar y ahora de Villamanín, y durante 36 años empleado de Fomento. "Lo que llamaban los camineros. Había uno por cada comarca, en toda ésta estaba yo;había otro en Gordón y otro para la zona de Genicera. Pero cuando las nevadas teníamos que ir para un sitio o para otro, yo tengo espalado para Redipuertas y para Canseco, además de todos estos pueblos que se las traen:Casares, Cubillas, Viadangos, Camplongo... hasta Pajares".

Estaba yo solo para toda esta comarca, sólo en casos extremos venía una cuadrillaTreinta y seis años en una comarca en la que "al invierno jamás lo comió el lobo";llegó todos los años fiel a su cita, nunca faltaron las nevadas, algunas históricas, como la que acaba de pasar. "Hubo una tremenda en 1947, que yo no la viví, otra en 1954 y después muchas, muchas, casi una por año".

Le extrañó estas pasadas semanas ver nevar y nevar, sin parar. Cuando "ya lo había nevado todo" salióa la calle, miró en las huertas cercanas, vio fotos y reconoce que "seguramente sea la más grande de muchos años, seguro, pero lo importante no es la nieve, lo importante es cómo la quitas, ahora vienen las fresas esas y las cuñas y si no es hoy es mañana pero llegan a todas partes;entonces había que hacerlo peonilmente y los pueblos pasaban y semanas incomunicados, ¿qué ibas a hacer?".

Manuel convive con la nieve desde niño. "En Barrio pasamos semanas enteras incomunicados hasta que nos hacía falta salir, nos juntábamos los vecinos, que entonces todavía había unos cuantos, y abríamos hasta Velillo; los de Velilla hasta Fontún y éstos hasta Villamanín, como se hizo siempre, las espaladas que les llaman".

Y con el tiempo la nieve vuelve a marcar su trabajo. "Era duro todo el año, por las carreteras, que siempre había algo que hacer, pero cuando llegaban las nevadas ya era un sufrimiento, las mojaduras que cogías, las palizas a espalar...". Recuerda Manuel Gómez que muchos años estaba él solo en la comarca, pues sólo cuando era de mucha necesidad mandaban desde León brigadas de espaladores.

La primera quitanieves


En los años 50 (1953) se produce un cambio fundamental en el trabajo de quienes tienen que abrir los pueblos en las nevadas, llega la primera quitanieves, una cuña, pero que, recuerda Manuel, de alguna manera tenía trampa. "Ya he visto las fotos de las quitanieves, están muy bien, lo que no se ve en ellas es que por delante de la cuña teníamos que ir una brigada de obreros porque en las nevadas grandes no rompía... Hombre, ayudaba mucho, pero si la dejas sola se acabó".

Esta nevada fue muy grande, es verdad,  pero con los medios que tienen ahora... Y eso que la "extraordinaria dureza" del invierno en Pajares hizo que el Régimen rompiera su costumbre de no traer "marcas extranjeras" y compraran para atender las estribaciones del Puerto que nos lleva a Asturias uno de los mejores camiones disponibles en la época: un Büssing Nag modelo 5000, según contaba el propio NODO de Televisión Española cuando daba cuenta de la adquisición, y añadían que "Büssing fue uno de los pioneros alemanes de la automoción, de hecho su actividad se iniciabaen 1903 al crear su primer modelo de camión impulsado por motor de explosión. Heinrich Büssing fue lo más parecido a un ingeniero autodidacta, hijo del herrero de un pequeño pueblo alemán denominado Nordsteimke, donde pronto iniciaría sus primeros experimentos mecánicos. Büssing se consolidaría como uno de los grandes en el campo del vehículo industrial a través por una parte de las necesidades bélicas durante la Primera y Segunda Guerras Mundiales y por la otra de sus continuas innovaciones, siendo una de las primeras marcas en ofrecer al mercado camiones con motor diesel, invento de su entonces rival MAN pero que tardó más tiempo en aplicar sobre camiones, chasis de tres ejes con tracción 6X4 y, lo que terminaría siendo uno de los símbolos distintivos de los londinenses: el bus urbano de dos pisos".

Pese a ello las dificultades eran extremas. Recuerda ‘nuestro caminero’ que "muchas veces se emparedaba por los dos lados en lo alto del Puerto, pues de un lado estaba el Parador y del otro unas construcciones que ayudaban a hacer unos muros enormes".

Y con una de las quitanieves vivió Manuel Gómez un buen número de experiencias con la nieve, duras muchas de ellas. "Iba el de la máquina y so, solos, por esos pueblos, con unas nevadas de aúpa. Recuerdo una vez que fuimos a Canseco. Aquello ya no iba más, no se podía, habíamos hecho una pared y no había quien la saltara. Yo ya me estaba arriciendo y le dije al del camión, yo voy a buscar gente, y por encima de una nevada terrible llegué al pueblo y salieron conmigo después, pero ya me vi morir de frío".

Las fotos de la primera quitanieves tienen algo de trampa, delante iba una brigada de obreros espalando Otras veces los recuerdos no son tan solidarios o la nieve es muy dura. "En otro pueblo, no vamos a decir cuál, nos vinieron a buscar, que fuéramos, y también había una nevada de cuidado. Había un hombre que era algo conocido en la comarca, que fue el que habló con nosotros. Estábamos allí luchando con la nevada, con un frío que te puedes imaginar y ellos allí al abrigo de una pared esperando a ver si llegábamos... ¡Qué mal me pareció! Le dije al del camión, da marcha atrás que marchamos, les dije adiós con la pala y nosotros para casa, pero lo habitual es que la gente nos esperara, nos ayudara y nos dieran vino caliente o lo que fuera...".

- Pero sí es verdad, esta nevada fue muy gorda, pero, claro, con estas máquinas que tienen ahora...

No le falta razón. No le puede faltar a este hombre duro, que dejó media vida trabajando en las carreteras, especialmente contra la nieve y sonríe cuando entran sus nietas Alba y Diana y le cuentan que van a ir a la Semana Blanca, allí en las pistas del Puerto de Pajares. "Si las tuvieran que espalar maldita que les quedaban después ganas de ir a esquiar".

Se levanta, mira por la ventana hacia los horizontes de Casares, Cubillas, Viadangos... Nuevamente sonríe, como cuando le pronunciamos la palabra nieve al llegar.

- Si me pagaran a perrona el kilo de nieve que espalé a mano no habría dinero en el Banco de España.

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