No escapa a la vista de nadie que lo de Morante de la Puebla se ha convertido ya en todo un fenómeno social. Arrastra masas, desata pasiones y copa telediarios y portadas cuando sienta cátedra sobre el toreo en las plazas más importantes del mundo. Además, con él, o tras él, va una auténtica legión de aficionados dispuestos a cantarle todo aquello que el sevillano realiza, que acostumbra a ser, sobre todo, para paladares exquisitos. Se hacen llamar “morantistas” y cada temporada le siguen allá donde se anuncia. Cada año son más los que se suman o se “convierten” a ello, ya que muchos afirman que el ‘morantismo’ es toda una religión que vive ahora su máximo esplendor.
La llegada de Morante a León este sábado, 27 de junio, no es ajena a lo que bien se podría definir como una ‘romería morantista’. El matador congregará en el coso leonés a miles de personas llegadas de todas partes del norte de España, si bien también lo hará desde el sur, como es el caso de Eduardo Robles.
Este leonés, afincando desde hace unos meses en Sevilla, volverá a su tierra natal con el único propósito de ver torear a Morante. Se recorrerá más de 1.330 kilómetros de ida y vuelta únicamente para ello. “Salgo de Sevilla el viernes al mediodía, llego por la noche y el vuelvo el domingo por la mañana porque el lunes tengo que trabajar”, explica Eduardo.
"Si no torease, no hubiera subido a León", reconoce
El trayecto, que en total suma más de doce horas, lo hará en coche. Y no se arrepiente de nada: “Todo merece la pena por ver a Morante, es el mejor de la historia y verle en tu ciudad siempre es especial”, dice el leonés, que en un alarde de sinceridad reconoce que también aprovechará para ver a su familia y a sus amigos, pero que “el motivo principal” es ir a la corrida de toros por Morante. “La verdad es que si no torease no subiría a León, para qué nos vamos a engañar” sentencia con una picaresca risa al otro lado del teléfono.
No será a buen seguro el único que haga algo parecido. La ‘morantemanía’ es real y la cantidad de personas que mueve el cigarrero no es baladí. Por el momento, Eduardo no sabe a qué sitios se desplazará durante el verano para ver a Morante, aunque en el foco, dice, tiene Gijón, Málaga, El Puerto de Santa María y Valladolid. “Depende del trabajo, pero a esas sí que me gustaría mucho ir”, finaliza.