El Museo del Botijo cuenta con más de 2.000 piezas de distintas épocas y alfarerías españolas. Es propiedad privada, concretamente de Jesús Gil-Gibernau, un logroñés que ha encontrado en el pueblo de Toral el escaparate para tan vistosa y original colección. Su peculiaridad y volumen ha hecho merecedora a esta muestra de aparecer en el Libro Guinness de los récords, un título que su propietario ha ganado a pulso a través de sus viajes por todo el mundo y también a través de la red.
Botijos del cura, de trampa, de aro, nevera, de gallo, de novia o antropomorfos. Todas ellas piezas procedentes de toda España y de los más recónditos alfares españoles. Hay una amplia representación de ejemplares de uso funcional como los populares botijos de verano de arcilla blanca o roja sin esmaltar pero también los hay de diversas formas y colores. Entre los esmaltados destaca una valiosa colección de figuras de cerámica de Manises (Valencia), piezas ornamentales hechas con moldes de escayola. Todos ellos contribuyen a dar contenido a un edificio de gran valor arquitectónico y además, con un contenido de Guinness.
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