La exposición fue presentada por Raquel Santaolalla, quien comentó: «se trata de artistas que son mujeres locales y sus obras son arte con ideología intencional marcada en un contexto en el que unas tienen enfoques positivos, desde diferentes perspectivas feministas. Otras tienen una mayor carga de crítica social, los cuidados, las desigualdades generadas en el día a día de una mujer, que tienen más que ver con las dificultades que con un rechazo directo, porque están más normalizadas. También se habla de las barreras más visibles en el trabajo». Su forma de ver la realidad es diferente entre unas y otras porque no hay una verdad absoluta ni se trata de ello, sino que se realizan propuestas para que el barrio hable de estas cosas y de lo que pasa, que se de visibilidad a las mujeres artistas, que están más relegadas y no aparecen en ninguna parte.Camino Viejo presenta cuatro excelentes ilustraciones acerca del merecimiento, que titula ‘Tu te lo mereces’ y es un modo muy original de potenciar la autoestima en la mujer, que se lo merece todo. Como ella explica: «He querido hacer un bonito trabajo sobre esas cosas que a veces dicen que no te mereces y tú te las mereces, como descansar, disfrutar o a veces perderte».Eve and the Aple presenta dos cartas de tarot de Arcanos, es un trabajo personal poniendo mujeres empoderadas: la verdad y la justicia, «es –dice– como si fuera una carta de tarot de la gran emperatriz, mirando hacia el interior para ver cuales son nuestras capacidades para entregar al mundo: la intuición, dejarnos guiar por el corazón, con la justicia y con la fuerza para que le diera más poder a esa figura». La otra figura, la Hechicera, supone que cuando ya una vez has hecho ese trabajo interior, debes aprovechar los cuatro elementos y aunarlos, tomando lo bueno de cada uno para sacar lo positivo de todos, lo que cada cual traemos para entregar al mundo.
Beatriz Larepa presenta dos dibujos, uno pertenece a una de las doce láminas que ilustró para hacer un calendario celta. «La intención del calendario –nos comenta– es vincularnos a los humanos otra vez con la Naturaleza a través de la luna, el sol, las fiestas ancestrales, y en todas ellas aparece la mujer como diosa o como representación de la Naturaleza». Su otra pieza ‘Mujer de luz’ es un homenaje a las mujeres rurales que fueron el sostén de las personas en el medio rutal, que siempre fueron marginadas, pero estaban ahí echando raíces en la tierra que habitaban y dando luz a la gente que les rodeaba.La fotógrafa Raquel Santaolalla presenta dos series de tres fotografías cada una. Por un lado ‘Cyborg’, que trata sobre el cuerpo y cómo tenemos que dedicarnos a cuidarlo, en especial las mujeres, aunque los hombres van por el mismo camino, siendo casi una obligación. Es una pieza que muestra desde una perspectiva de género cómo cuidamos nuestro cuerpo. Por otro lado la obra ‘El tiempo que no se ve’, que según ella: «hicimos mi amiga Irache y yo en clase de fotografía, queríamos retratar esos eventos que cada uno vamos pasando a lo largo de nuestra vida: y las mujeres siempre tenían que dedicarse a toda la organización, poner la mesa, limpiar maquillarse, ver que la fiesta estuviera bonita…, son cosas que siempre las acaban resolviendo las mujeres». Son una serie de 20 fotografías que muestran la evolución de esas fiestas, que aquí se han resumido en tres piezas. Son cosas que parecen que pasan solas y por ello lo titula ‘El tiempo que no se ve’.
Laura G. Bécares muestra una serie de tres ilustraciones tituladas ‘La gran huida’, ‘Eva perseguida por manzanas’ y ‘Techo de cristal’, donde aúna la ironía con la reivindicación, realizadas mediante monotipia y lápices sobre papel y en los que la mujer se sale literalmente del cuadro.
Raquel Ordóñez expone collages bajo el título ‘Camino de la igual’ en los que de una forma muy esquemática representa la lucha de la mujer en busca de la igualdad.
Una exposición en el Candil para ver y reflexionar sobre la realidad de las mujeres en la sociedad actual.