No son muchas las oportunidades que tiene la clientela de La Santa de Sed de convertirse en comensal y, aun así, quienes se acercan al establecimiento ubicado en la que posiblemente sea la plaza más bonita de la capital provincial siempre repiten. En este local, los asiduos pasan tanto tiempo en su terraza, apoyados en su barra muchas veces a rebosar, que acaban por transformarse en oriundos del enclave.
Sus actuales regentes están a punto de celebrar sus bodas de plata a los mandos del bar. El próximo mes de octubre se cumplirán 25 años desde que tomaran las riendas del espacio. «Al principio abríamos sólo de noche, pero después de la crisis del 2008 empezamos a abrir también de día», cuentan Rocío, tras la barra, siempre con una sonrisa: «Ahora así estamos: vamos rodados».

No le falta razón: sólo hay que echar un vistazo a su exterior. No suelen encontrarse mesas con facilidad en verano y hasta en invierno hay algunos valientes que no rehúyen del escenario y disfrutan de unas vistas que trasladan a los ojos a tiempos medievales. Todo mientras se disfruta de una cerveza, un refresco, un buen vino o lo que se quiera, siempre acompañados de una tapa fría (embutido, queso, empanada, tortilla) con seña de identidad: todos los productos son de León. A ello se suma el trajín de la Semana Santa, pues el establecimiento es uno de los favortitos de leoneses y leonesas para disfrutar de una rica limonada.
Y, aunque no son muchas las oportunidades que tiene la clientela de La Santa Sed de convertirse en comensal, sí es posible disfrutar de una cena o una comida por un cumpleaños, una preboda o cualquier otra actividad a base de raciones a escoger. Eso sí: primero hay que consultárselo a Rocío, que estará tras la barra o charlando con alguno de los oriundos de La Santa Sed. Y todo en plena Plaza del Grano. ¿Qué mejor lugar?