Rodrigo Martínez, Rodri el de Tarna (jamás se olvidará aquel grupo que formó con Diego), RM o mil vestidos más de este genio camaleónico acaba de sorprender con una nueva entrega. Su nuevo ‘hijo’ se llama Rodrigo Martínez Troupe y acaba de dar a conocer en sus cauces habituales —en el canal de youtube de música con tsume y en su propia página web rodrigomusico.com— las dos primeras entregas de una trilogía que ha llamado ‘Port of Spain’, como siempre ocurre con él un curiosa y atractiva historia.
- ¿Qué es exactamente este nuevo proyecto?
- Pues algo inesperado. Este proyecto surgió porque allá por el mes de septiembre, creo, me llamaron los chavales de una asociación de Almería, aunque creo que es de ámbito estatal, que se llama Clasijazz, es decir, se dedican fundamentalmente a la música clásica y el jazz; pero querían abrirse a otras músicas, como de folk, sobre todo a las miradas más actuales y vinculadas a la improvisación y cosas de estas. Me contaron que querían hacer un ciclo de este tipo de folk, por primera vez, y que si quería participar. Ya sabes cómo me llama todo lo nuevo, lo diferente y les dije que sí... con una condición».
La condición que les puso Rodrigo Martínez es tan curiosa como, seguramente, inesperada para los de Clasijazz. «Tenía que ser en enero, porque si no podían matarme el calor en Almería y yo lo aguanto muy mal». Se pusieron de acuerdo, la condición era asumible, «e hicimos una gira por el sur, especialmente por Almería, y en uno de esos conciertos, el que dimos en la sede de Clasijazz, que se llama Port of Spain, de ahí el nombre, uno de los organizadores grabó unos vídeos, que quedaron ‘graciosos’, nos gustaron. Los he recuperado y decidimos publicarlos, que es lo que ahora estamos haciendo, acaba de salir el segundo, que se llama Sementera. El primero fue una ronda que llamamos ‘Argollana’, que es de Canseco, y quedan otros dos, uno de ellos grabado en otro sitio muy guapo, el Molino de Terque, que también le llaman el Molino de clasijazz».
- Y la idea de la ‘troupe’ para el nombre del grupo y, a su vez, una especie de declaración de intenciones.
- Es una vieja aspiración. Siempre había pensado en una especie de banda mutante, de músicos pero también de gente de otras disciplinas, en la que hubiera improvisación, aunque siempre enraizados en la tradición oral leonesa.
Una vez definida la idea también tuvo RM muy claro a qué puertas llamar. «Pensé pronto en dos grandes improvisadores con los que ya he trabajado; uno es el violinista de Lois, Jaime del Blanco, y el otro Víctor M. Díez, el poeta, que siempre es un género potente para el directo, y Víctor tiene poemas de su tierra, de su valle de Sabero, muchos de ellos de un libro que es una pasada, Valle durmiente de Olleros».
- Y para el Sur.
- La verdad es que la idea es «vamos a lo que sale», teniendo en cuenta que contamos con el ‘comodín’ de que somos gente que nos entendemos muy bien y de hecho el proyecto creo que ha funcionado bien, tanto en esta gira por el sur como en Madrid, que también hemos estado. Lo de Troupe viene también a cuento de que es una idea que permite que se pueda incorporar gente de cualquier otro género, de un saltimbanqui a yo qué sé».