Recuerdos de cepas y arándanos

Las subidas a las peñas de la Camisa o Valdelafrita están ligadas en los recuerdos de la ingeniera y cantante de La Baña, Alva Bayo, a unos parajes de vistas espectaculares, excursiones familiares para coger arándanos entre urces y piedras típicas de la arquitectura cabreiresa

Fulgencio Fernández
01/02/2021
 Actualizado a 01/02/2021
Alva Bayo recuerda como el valle elegido en La Baña es mucho más que un paisaje, es un  lugar lleno de recuerdos e historias, ocio y trabajo. |  JAVIER F. LOZANO
Alva Bayo recuerda como el valle elegido en La Baña es mucho más que un paisaje, es un lugar lleno de recuerdos e historias, ocio y trabajo. | JAVIER F. LOZANO
Para Alva Bayo, cabreiresa de La Baña, la música era una parte muy importante de su media vida —la otra media era la de sus estudios, su profesión— pues cantaba en el coro ponferradino de Voces del Bierzo, acude a clases de canto y grababa temas como solista que desembocaron en acabar concursando en la fase berciana de aspirantes a entrar en el famoso programa La Voz. Cuando José Manuel Mures, el gran Mures, levantó el brazo de Alva como vencedora en aquella fase previa se abrían nuevas puertas para Alva, Alva B., con entrevistas, conciertos y verse en los medios. Curiosamente los medios se fijaban en otro aspecto de la biografía de la joven cantante, su condición de Ingeniera Aeronáutica trabajando en diversos proyectos —su otra media vida—, algo que ella llevaba con absoluta normalidad pues, explicaba a La Nueva Crónica, «no sabría vivir sin la ingeniería... ni sin la música» y apostaba que siempre trataría de compatibilizarlas. «Soy ingeniera, es mi trabajo, pero no sería capaz de darle la espalda a la música» y como la pregunta obligada en aquellos días era qué haría si triunfaba el la música también era muy clara. «Sería una felicidad, lo aprovecharía, pero no le daría la espalda a mi carrera, son muchos años de trabajo y también es mi vocación».

Alva es muy cabreiresa, militante, «hablo de la Cabrera allá donde voy», y muy de La Baña. Y más ahora que por razones de trabajo está viviendo lejos, en un país europeo. Ante la propuesta de un rincón al que llevar a los lectores, sugerirles un paseo, lo primero que tiene claro es que será a su tierra: «Os llevaré a Cabrera y a la Baña, eso seguro».

- Si puede ser algo que no sea muy conocido, para que sea un poco más descubrimiento para mucha gente. 
- Entonces descartamos los lugaresmás conocidos, como el lago, que es monumento natural, o la fervienza, a la que cada día se acerca más gente.

Y pronto le surgen a la cantante dos nombres: Las peñas de la Camisa y Valdelafrita, que además de acogedores ofrecen unas vistas espectaculares para unos valles dignos de disfrutar sin prisa: La Falleda, Ruipedro... «Y, además, para mi es un lugar cargado de recuerdos familiares y de la infancia. Muchas veces íbamos allí para coger arándanos con un invento que fabricó mi padre, colocando unas puntas a uno de aquellos coladores de metal que nos permitía hacer una buena cosecha en un valle lleno de ellas».

También era el valle al que los vecinos de La Baña, también en casa de Alva, subían para coger cepas, «la madera más preciada para mantener el fuego de la cocina, la que más calor daba y más tiempo aguantaba», recuerda Alva que ya ha viajado a aquellos años de su infancia en el pueblo, cuando iba a la escuela, con un cariñoso recuerdo de su maestro, don Marcelino. «Después ya teníamos que ir a la residencia de Astorga y al instituto, la carrera... pero siempre con La Baña en la memoria, regresaba todos los fines de semana».

Ha vuelto a regresar ahora, en el recuerdo, desde lejos y se ve camino a Valdelafrita y La Camisa. «Recuerdo cómo entre las urces y escobas se asomaban unas piedras claras... son esasque llaman del país, las típicas de nuestra rica arquitectura cabreiresa».

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