Podemos ver destrozos, o el triste camino que han seguido todos esos monumentos que han acabado en la famosa y temida Lista Roja del Patrimonio y que en el catálogo presentan aún un aspecto mucho más saludable, como la iglesia de San Juan de Montealegre, por citar uno de los más llamativos.
Otro curioso ejemplo podía ser el del abandonado templo martirial de Marialba de la Ribera, para el que tantos proyectos hubo y tan pocas realidades. En aquellos años vivía otras vicisitudes que recoge el catálogo: «Sacando allí tierra de un altozano, se alcanzó a descubrir la base de un edificio, hasta cerca de un metro, que estudió, en 1890, don Inocencio Arredondo, en mejores condiciones que las actuales, pues algunas partes se destruyeron o han vuelto a soterrarse, no habiéndose publicado nada, que yo sepa, respecto de tan notable ruina. Ya de antes llamaban al sitio ‘cerro de la iglesia vieja’, quizá recordando la que un documento de 1095 nombra Sancta María de Alva; y, en efecto, parece, más bien que termas, un antiquísimo santuario cristiano».
Habría muchísimos más ejemplos, prácticamente uno en cada página de este catálogo que, visto ahora, 110 años después de haberse hecho las fotos, nos invitan a decir «¡qué guapos éramos!».
Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.