Puentes de la ciudad de León en el Camino

Si el viajero se extravía o ha decidido conocer en profundidad la ciudad alejándose de las marcas del Camino, tiene un amplio abanico de pasos sobre el río

Luis Solera Selvi
26/08/2017
 Actualizado a 17/09/2019
El puente de San Marcos sigue siendo bello y exhibe orgulloso sus centenarias piedras y sus ocho bóvedas de cañón espléndidas en una impronta medieval con toques barrocos y clasicistas. | Luis Solera Selvi.
El puente de San Marcos sigue siendo bello y exhibe orgulloso sus centenarias piedras y sus ocho bóvedas de cañón espléndidas en una impronta medieval con toques barrocos y clasicistas. | Luis Solera Selvi.
Seguimos nuestra ruta pontonera cazando las obras que pueden resultar más interesantes en torno a la ruta jacobea por León. Tras el precioso puente de Carlos III en Puente Castro, los peregrinos tienden a dirigirse hacia el casco viejo y tras fotografiar la legendaria Basílica de San Isidoro derivan hacia la hospedería de San Marcos. Tradicionalmente cruzaban el Puente de San Marcos aunque algunos viajeros, buscando trayectos más cortos o perdidos en la ciudad, acometían el cruce del río Bernesga por otros pasos propicios.

Lo que parece cierto es que hasta poco más de un siglo, las posibilidades del caminante se ajustaban exclusivamente al puente de San Marcos y al de la Estación con la inclusión de alguna pasarela cercana, las más de las veces desvencijada y peligrosa debido a las ruinas que producían las avenidas del río. Otra posibilidad -muy peregrina- era la de salvar el cauce a través de una barca que hacía las veces de puente móvil.

Hoy el panorama pontonero leonés ha cambiado rotundamente y si el viajero se extravía o simplemente ha decidido conocer en profundidad la ciudad alejándose de las marcas del Camino, tiene un amplio abanico de pasos sobre el río, algunos muy interesantes. Tengo contabilizadas 20 obras que salvan el río Bernesga, 8 puentes de variada tipología y una docena de pasarelas, algunas de ellas con cierto interés.

Sin entrar en la historia y calamidades que han sufrido estas obras civiles a lo largo del tiempo y que son muchas, sin duda la más icónica es la del Puente de San Marcos. Ya en el siglo XII el rey leonés Fernando II intentaba canalizar por este puente las salidas de los miles de caminantes que bullían por la villa. Aunque ahora su función de puente queda disminuida pues es la de una pasarela, sigue siendo bello y exhibe orgulloso sus centenarias piedras y sus ocho bóvedas de cañón espléndidas en una impronta medieval con toques barrocos y clasicistas.

Otra obra interesante es la del puente de la Estación, conocido como de Los Leones, en la Avenida de Palencia. Proyectado por el insigne ingeniero Eduardo Saavedra en 1863 se componía de 3 vanos adintelados, potentes pilas de sillería y como tablero tres secciones de vigas de hierro en celosía que eran un primor. La crueldad del propio progreso o las necesidades de comunicaciones más rápidas, dieron al traste con esta digna obra que fue modificada en 1932 y en la que se abusó desmesuradamente del hormigón armado. Poco queda del original, salvo las zonas centrales de las pilas y , en ocasiones, pienso que de haberse mantenido en su estado original, la romería de estudiosos, técnicos y curiosos que actualmente visitarían esta obra civil, podría competir con la de los peregrinos jacobeos. En la zona de Eras de Renueva se construyó el puente de San Juan de Dios, una interesante obra en hormigón armado resuelto con dos arcos paralelos de espléndida curvatura y un tablero muy volado que lucha con la gravedad y la vence. Aunque rehabilitado su firme hace pocos años, su estado en los elementos inferiores es deplorable.

El quinto paso sobre el río en la ciudad, siempre situándonos aguas arriba, es otra obra de ingeniería que merece destacarse. Se trata de una pasarela atirantada en hormigón armado con una losa de 80 metros de largo y un pilono curvo de 33 metros de altura que sujeta el cableado de los mazos de acero o tirantes. Fue proyectada por los profesores de la Politécnica de Madrid Manuel Juliá y Luis Carrillo, concluyéndose las obras en 1996.

Menudean las bonitas pasarelas de variada tipología , algunas con escalinatas en cabeceras y rampas para el acceso de personas con movilidad reducida, generalmente de hormigón, con colores variados y que son primordiales en la conjunción del medio natural –cauce y flora de ribera– con el social pues estas estructuras y su ajardinamiento lineal junto al río son una invitación a la ciudadanía para su disfrute y esparcimiento.
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