Primeras fotografías del eclipse

El cruce de los astros se logró plasmar por primera vez en el año 1851 por el daguerrotipista Julius Berkowski

Bruno Marcos
12/08/2026
 Actualizado a 12/08/2026
Eclipse en la plaza de la Bastilla de París (imagen de 1912). | EUGÈNE ATGET
Eclipse en la plaza de la Bastilla de París (imagen de 1912). | EUGÈNE ATGET

La imagen fotográfica en cuanto nació quiso retratar lo que más deseamos conservar, los momentos felices fueron enseguida su tema preferido a lo largo del planeta. Cuando las cámaras se hicieron baratas, la pobreza iconográfica en la que había vivido la humanidad durante milenios fue poblándose de imágenes a ritmos vertiginosos. Los estudios fotográficos crecieron por todo el mundo para dejar constancia de la juventud y la belleza en las situaciones mejores de la vida. 

Los eclipses siempre fueron acontecimientos extraordinarios en cualquier época y geografía, asociados a todo tipo de presagios: premoniciones terribles o buenos augurios. En la historia del arte, que reúne las únicas imágenes producidas antes de principios del siglo XIX, los eclipses ya aparecían y era de esperar que con el invento de la fotografía quisiéramos registrarlos con su técnica. El principal problema fue que el eclipse produce oscuridad. La noche misma fue visualmente una gran desconocida hasta que aparecieron las farolas de gas o eléctricas en las calles, la humanidad la descubrió justo en el mismo momento en el que estuvo en condiciones de retratarla, como si se hubieran puesto de acuerdo la aparición del alumbrado eléctrico con el descubrimiento de las placas fotográficas lo suficientemente sensibles como para capturar su luz.

El cruce de los astros se logró plasmar por primera vez el 28 de julio de 1851 y lo consiguió un daguerrotipista llamado Julius Berkowski, tras complicados procesos que combinaban avances químicos y ópticos para realizar la instantánea buscada.

Primer retrato de un eclipse solar total (imagen de 1851).Julius Berkowski
Primer retrato de un eclipse solar total (imagen de 1851). | JULIUS BERKOWSKI

En 1912 se produjo la primera fotografía, o al memos la más conocida, de personas observando un eclipse. Tuvo que realizarla uno de los más raros fotógrafos, pionero sin saberlo del surrealismo, fue Eugène Atget. Este autor retrataba lugares inquietantes donde no pasaba nadie, calles desiertas, vestíbulos vacíos… La mayoría de sus tomas están deshabitadas, como si la ciudad fuera el resto material de algo que pasó o el escenario futuro de algo que pasará. Decía Walter Benjamin que Atget pasaba sin advertir los grandes monumentos de París pero se paraba a retratar una acumulación de botines a la venta frente a una tienda. Para Benjamin, sus fotografías se asemejan a la escena de un crimen. 

Cuando ocurrió un hecho excepcional como el eclipse solar total, Atget no dirigió el objetivo de su cámara a donde todo el mundo miraba, no retrató el sol tapado y la corona luminosa que logró plasmar Berkowski sesenta años atrás, no le interesaron los astros, sino un grupo humano que lo contemplaba colocándose un pequeño vidrio ahumado de protección ante los ojos en la plaza de la Bastilla. Segundos después, las imágenes no se podrían ver por la oscuridad.

Seguramente sea esta la primera fotografía que desplaza el objetivo del principal tema de atención: cuando todos miran a un sitio Atget lo hace a otro. Después de él muchos otros fotógrafos explorarían esa mirada.

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