Pobando un poco de todo». Así fue como Pilar Sancho, madrileña de nacimiento pero orgullosa de Guadalajara y su pueblo Riba de Saelices, a quien dedicó su Goya, se asomó al mundillo del audiovisual y del teatro. «No sabía por dónde ir; si guion, dirección, montaje y posproducción...», rememora: «Lo que sí tenía claro es que no quería producir». Fue esto último lo que la profesional con más de una década de trayectoria terminó dominando, después de descubrir la «parte creativa» que a día de hoy le «encanta». Fue «probando» y por eso Pilar Sancho no sabe si encontró esa faceta o si fue dicha faceta la que la encontró a ella.
El 6 de mayo (17:00 horas) la productora recala en la capital provincial en el marco del ciclo ‘Café diálogo. Conversaciones para el tardeo’ puesto en marcha por la Fundación Jesús Pereda, en colaboración con La Nueva Crónica. El evento, de acceso libre hasta completar aforo, servirá para desentrañar la trayectoria de una cineasta que ya ha trabajado con la citada fundación: tanto el rodaje de ‘Las cartas perdidas’ como en su versión para teatro.
– ¿Se sabe en qué consiste exactamente la labor de producción?
– Todo el mundo da por hecho que es solo pagar la película, el poder financiarla, pero la producción abarca también un trabajo muy temprano; desde que te llega el guion, analizarlo, ver qué estrategia de distribución vas a seguir, hacia qué público te vas a dirigir, qué temas trata la historia y por dónde se pueden explotar a nivel de difusión..._O sea, fortalecer el proyecto e ir de la mano con el talento. Hay una parte muy creativa, que es la que a mí más me enamoró y la más desconocida.
– Hace aproximadamente un año la Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales (CIMA) abrió una nueva delegación en Castilla y León. El hecho fue muy celebrado por varias leonesas, que reflejaban la problemática común de la falta de referentes femeninos en el mundillo. ¿Está de acuerdo?
– Es verdad que a las mujeres nos faltaron referentes porque era un sector masculinizado absolutamente, pero siempre ha habido mujeres que han iniciado un camino y de hecho de Castilla y León hay una gran referente de todas las productoras, Esther García. Gracias a ellas hemos podido llegar otras generaciones. Y las que vendrán y están viniendo, porque ya es una realidad: las cifras son cada vez más optimistas, pero todavía queda mucho por avanzar en la igualdad real en todos los puestos. Sobre todo hay que tener en cuenta los puestos de decisión; es decir, que las mujeres también ocupen esos puestos de responsabilidad en jefaturas de departamentos, que es lo que cuesta un poquito más.
– Aun así, el año pasado se alzaba con un Premio Goya de la mano del documental ‘Semillas de Kivu’, dirigido por el leonés Néstor López. ¿Cómo fue aquello?
– Néstor y yo somos socios en la productora Filmakers Monkey; yo produzco sus obras, él crea y las hacemos realidad entre los dos. ‘Semillas de Kivu’ fue un proyecto de esos que te dan sorpresas a cada momento. Sabíamos que teníamos una obra buena, pero eso también lo tienen que pensar el público y la industria. Entonces fue una sorpresa maravillosa la nominación; el resultado de muchísimo trabajo y la prueba de que no estás loca por estar tantos años dedicando tu vida a un proyecto y apostando por él.
– El siguiente paso es convertirla en un largometraje...
– Sí. Junto con TVE y Movistar y en coproducción con Beta Films, que son los productores de ‘La infiltrada’, y Escandalo Films, productora de 'Te estoy amando locamente', estamos intentando llevar a cabo el largometraje. Contará lo que no cuenta el cortometraje, por tiempos y por la historia que Néstor quiere defender en la película. Queremos llevarla lo más lejos que podamos y defender que hay que tomar acción a nivel internacional o, por lo menos, hasta donde nos podemos permitir los cineastas, que es mostrar una realidad para que se valore la toma de decisiones a nivel internacional.
– ¿Ocupan los productores el lugar que se merecen o siempre quedan eclipsados por el director y los intérpretes?
– Los productores y las productoras han tenido un papel menos visible en la industria, pero sí es verdad que de unos años a aquí se está reconociendo también esa labor como parte fundamental del proceso. Desde Filmakers Monkeys también producimos a otros directores y directoras y estamos desde el minuto uno en el proyecto, tomando decisiones estratégicas y creativas para que la obra llegue a un lado u otro y debatiendo sobre la historia, los personajes, las localizaciones... Al final se convierte en una historia a contar entre la productora y el director o directora, «el talento».
– Con una amplia trayectoria a las espaldas, ¿en qué estado de salud cree que se encuentra la industria?
– Está en un buen momento porque se crean y producen muchísimas películas al año; cada vez más. Eso provoca también una saturación; hay muchas películas que se producen, pero no encuentran un espacio de estreno. Afortunadamente, con las plataformas se ha abierto ese espacio necesario para llegar a la audiencia aunque permanezcamos en las salas. Pero cada año se produce más y se escriben más guiones, así que es un buen momento. También pasa en teatro: yo también produzco y cada vez hay más público. Además, hay un relevo generacional tanto en cine como en teatro: otras miradas, otras historias... Eso es necesario.
– ¿Qué proyecto ocupa ahora mismo su tiempo?
– Hemos empezado algunas sesiones de un proyecto que todavía no podemos anunciar, pero que se rodará íntegramente en León. Tenemos la mirada bastante puesta en esta tierra maravillosa que es un poco desconocida a nivel cinematográfico. Tenemos todo: paisaje, ciudad, cultura, mundo rural, naturaleza... Hay mil historias que contar de todas las regiones, que no sean solo las ubicadas en las grandes capitales.