Comenzada la Navidad pasada, se publicaba en el Boletín Oficial de la Provincia de León por parte del Instituto Leonés de Cultura el 26/12/2025, las ‘Bases de la Convocatoria para la Concesión de Subvenciones con Destino a la Réplica de Pendones y Pendonetas’. Comenzaba así una carrera de fondo para elaborar en un tiempo récord de 20 días hábiles, el indispensable ‘Documento Técnico Justificando la Existencia de un Pendón original en estado tan deteriorado que se desaconseje su restauración, o desaparecido’. La cuestión se complicó cuando llegó la hora de obtener datos para confeccionar el documento técnico justificativo, solicitando una cita en los archivos de las diócesis de León y Astorga para realizar la consulta de documentación histórica, los cuales se encontraban cerrados por vacaciones. Si al hecho de que los archivos no estuviesen abiertos, sumamos que en muchas ocasiones la lista de espera para consultar los documentos se puede alargar uno o más meses, la empresa se presenta complicada. Existen casos en que la documentación puede localizarse en algunos archivos parroquiales, pero son los menos, por lo que este año los investigadores tuvimos que desempolvar todos nuestros archivos.
Finalmente, establecido un tándem con el investigador originario de Soto de la Vega (León) José Antonio Ordoñez, quien hasta la fecha ha consultado y analizado los documentos relativos a pendones de más un millar de localidades ubicadas en las provincias de León, Zamora y Orense, se pudo presentar a tiempo los documentos pertenecientes a las localidades de Audanzas del Valle (1591) con un Pendón azul con las figuras de la imagen del Rosario por un lado y la de San Juan que fue confeccionado por el bordador Diego Caballero, vecino de Medina del Campo; Villamor de Órbigo (1649) con un Pendón de damasco carmesí que contiene unas imágenes de Nuestra Señora y San Andrés.
Valle de la Valduerna (1602) que solicitó la reparación de su vara y que posee documentación en el Archivo Diocesano de Astorga (ADA) sobre el contrató con el bordador Diego García para la elaboración de un Pendón de damasco azul para su Iglesia de San Félix; Montrondo (1775) del que se documenta un Pendón de damasco encarnado con cruz de bronce; Valdespino de Somoza que renovará su vara rota; San Román de los Oteros (1664) con un Pendón de damasco encarnado de 5 paños con una vara de madera rematada con una cruz; Castrillo de San Pelayo (Años 50) que cuenta con un curioso Pendón de tres franjas horizontales con los colores verde, rojo y verde; Miñambres de la Valduerna (1650) que posee documentación sobre un Pendón de damasco carmesí con dos escudos, uno del Santísimo Cristo y otro de Nuestra Señora; Velilla y Castrillo de la Valduerna (1674), que como curiosidad decir que son dos localidades que compartían un mismo Pendón encarnado.
Los archivos diocesanos guardan verdaderas joyas documentales, y con respecto a los pendones, en el que corresponde a la diócesis de Astorga existe documentación del siglo XVI de las enseñas más antiguas de la provincia y otras limítrofes, como la del Pendón de Castrotierra (1581) de color carmesí contratado con el bordador astorgano Antonio Montero, uno de los pendones más antiguos registrados documentalmente; Laguna Dalga (1586) elaborado por el bordador Diego Caballero, originario de Tierra de Campos. En Zamora Cunquilla de Vidriales (1588) realizado por el bordador de Benavente Pedro Magarzo, quien también tasaría al año siguiente el Pendón de damasco azul para la iglesia de San Adrián del Valle. Para Santa María de la Isla (1590), nombrada como San Martín de la Isla en el contrato firmado por el notario Andrés Becerra, elaboró su Pendón el bordador astorgano Antonio Montero, quien tasaría en 1593 un Pendón para la iglesia de La Veguellina de Cepeda. Para Bretocino (1596) en la provincia de Zamora, el bordador Alonso Negro natural de Medina de Rioseco realizó la tasación de un Pendón de damasco carmesí con figuras para la cofradía el Sacramento. Un contrato con el bordador Alejandro Andrés permitió hacer el Pendón carmesí con figuras bordadas para la iglesia de Huerga de Garaballes (1596), localizado en los protocolos del escribano público Santos García, entre cuyos legajos también figura la tasación del Pendón para la localidad zamorana de Quiruelas de Vidriales (1596). La última referencia a un Pendón documentado en el siglo XVI en el ADA corresponde a la desaparecida localidad zamorana de La Verdeñosa (1597), en relación a Verdenosa de la Polvorosa, localidad hoy día integrada en el municipio de Santa María de la Vega, donde en los protocolos del notario Hernando de Ravanal figura un contrato con el bordador Diego García para realizar dos figuras bordadas en dicha enseña.
Pero las sorpresas que aguardan los legajos de documentos consultados son numerosas, donde los protocolos más antiguos conservados en este ADA, correspondientes al siglo XVI, redactados por los notarios ya mencionados y otros como Iñigo de Miranda, Pedro de la Carrera, Antonio Rodríguez, Francisco de Bajo o Antonio de Ocariz, por poner algunos ejemplos, dan fe de los contratos, tasaciones, escrituras, obligaciones, testamentos o arrendamientos desde el año 1538, donde algunos de estos documentos estan acompañados de planos descriptivos, en la mayoría de los casos no completos, pero muy valiosos por la información que nos ofrecen, como es el caso del artesonado realizado para la iglesia de Antoñanes del Páramo (1568), donde en un contrato extraído de los protocolos del notario Francisco de Bajo, se establecen las condiciones, posturas y remates de la obra de carpintería de la Iglesia de ‘Antoñan del Páramo’, que es rematada por el carpintero bañezano Juan de Palacios, que posteriormente traspasará la obra a los carpinteros de Santa Marina del Rey Juan de la LLamosa y Juan del Mazo. En este caso acompaña al contrato un ‘Plano de Planta del Artesonado’.
Existen otros artesonados documentados en el ADA de este periodo, como puede ser el de la iglesia de la localidad de Veldedo (1541), la de Carral (1590) donde se realiza la tasación de una obra de carpintería, artesonado con cuerpo de par y nudillo, que hizo Hernán Martín siendo tasadores los carpinteros Bartolomé de la Fuente y Juan Fernández. También se localizan documentos de este tipo en las localidades zamoranas de Granucillo (1565) y Villafáfila (1586).
Otro de los elementos descritos en los protocolos notariales de Andrés Becerra de los años 1595, 1596 y 1598 es el denominado ‘Monumento’, cuando se firma un contrato por parte del maestro y artífice de la Catedral de León, Baltasar Gutiérrez, para fabricar una obra de arquitectura para el ‘Monumento de la Catedral de Astorga’, que además contiene una parte maltrecha del plano original del año 1595 que nos hace comprender la belleza de estos elementos ornamentales.
Siguiendo la pista nos encontramos con que el 21 de octubre del año 1596, el maestro de obras Baltasar Gutiérrez otorgó carta de pago para cobrar la hechura del referido ‘Monumento’ y el 10 de agosto de 1598, se realiza contrato por parte del administrador de la Catedral con Hernando Pabón, vecino de Astorga que pintará los motivos típicos en el monumento de la Catedral. Para saber más sobre este elemento tradicional de la Semana Santa como es el ‘Monumento’, existe un artículo altamente recomendable publicado en la revista Notas de Archivo nº 5, editada por el ADA y escrito por su director actual, Miguel Ángel González García, titulado ‘El monumento de Jueves Santo de la Catedral de Astorga del arquitecto Baltasar Gutiérrez’. En la localidad de Villacé se exhibe el ‘Monumento’ llegada la Semana Santa, montándolo y desmontándolo de forma tradicional permitiendo acudir a este ‘ritual’ a toda aquella persona que quiera verlo en tiempo real. Y en Santa María del Páramo, la comunidad con su párroco al frente, han convertido un espacio en el interior de la iglesia en un pequeño museo donde se pueden contemplar durante todo el año los inmensos lienzos que componían el ‘Monumento’ de su templo.
Como elemento curioso y para finalizar este pequeño viaje por los protocolos notariales del ADA en el siglo XVI, cabe destacar también la presencia de sellos pendientes ovalados que acompañan a alguno de los documentos sujetos a la plica o doblez inferior del mismo, cuya finalidad es validativa y autentificadora.