Si ha pasado usted alguna vez andando por el entorno de la Inmaculada y Padre Isla a eso del mediodía, antes o después de comer, seguramente haya percibido un aroma ahumado, intenso, de brasa. Uno que irremediablemente activa el sistema olfativo y genera un antojo muy concreto: el de la carne. Y eso está muy bien, sí, pero es que en este caso no es ni el antojo ni el olor de cualquier carne ni de cualquier corte, sino el de la Parrilla Louzao. Eso en León son palabras mayores.
Fíjese, querido lector, que es un local más bien pequeño, ubicado en la calle Juan Madrazo, con apenas ocho mesas, coqueto y con una decoración muy alejada de las estridencias, pero esas son, precisamente, sus mejores armas. Amén del producto que trabajan, claro. El hecho de que la plantilla esté conformada por un equipo de cinco personas -todas estables y conocidas por los clientes habituales- dice mucho de qué y de quién hablamos: «Si se te cae una servilleta o un tenedor tienes otro al minuto uno», dice Marcos Louzao, siempre humilde y claro.

Calidad en los productos
Hablar de Parrilla Louzao es hablar de calidad. Véase, si no, las cámaras de maduración que tienen nada más entrar a mano izquierda. Como darle un caramelo a un niño, vamos. Difícil resistirse. Además, mantienen prácticamente la misma carta que cuando abrieron hace ya 15 años, aunque con ligeros cambios y dependiendo de la temporada añaden unos alimentos u otros. De entrantes, asegura Marcos, triunfan siempre el jamón, las anchoas, los puerros de Sahagún y las mollejas a la brasa, pero siempre como prólogo de la carne. Y aquí está el meollo del Louzao.
Trabajan con dos tipos de carne, siempre de vacuno mayor de ocho años: una premium y otra más ‘normal’. La premium «tiene un poco más de curación, está más seleccionada y tiene más sabor», mientras que la otra, de importación europea, es más jugosa y suave, «más corta de sabor». «Son cosas distintas ni mejores ni peores», puntualiza el dueño.

Apuesta por el vino
Y por si fuera poco todo lo que ofrecen, desde hace cuatro años en la Parrilla Louzao hacen una fuerte apuesta por los vinos para conformar su actual bodega, que posee varias añadas de algunas de las 400 referencias que aparecen en su carta, permitiendo así ofrecer verticales de determinados vinos.
Con todo, pocas son las palabras que hacen justicia a este templo leonés de la carne, inigualable a todas luces. Les llamaban «locos» por abrir en plena crisis económica, pero como todo acaba cayendo por su propio peso… la balanza se decantó a favor de la Parrilla Louzao, o lo que es lo mismo, de la calidad y de la cercanía.
Reservas: 987 27 14 32
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