Palombi vuelve a León con una obra olvidada y radical

La Sala Provincia acoge desde este sábado y hasta el próximo 14 de noviembre ‘La tensión dramática como creación’

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25/09/2026
 Actualizado a 25/09/2026
Una imagen de la exposición cobijada en la Sala Provincia. | L.N.C.
Una imagen de la exposición cobijada en la Sala Provincia. | L.N.C.

La Sala Provincia del Instituto Leonés de Cultura inaugura este sábado a las 12:00 horas, la exposición ‘Serafín Palombi. La tensión dramática como creación’, que recupera la trayectoria de uno de los creadores más singulares de las décadas de los ochenta y noventa en León y Castilla y León.

Argentino de nacimiento, Serafín Santiago Palombi Martínez (Buenos Aires, 1958) mantuvo un intenso vínculo con Matadeón de los Oteros, localidad de origen de su madre, y donde vivió entre 1978 y 1992. Allí instaló su casa, estudio y taller, encontró inspiración en el territorio y desarrolló buena parte de su actividad artística. Falleció en Valladolid en 1999, a los 41 años, y está enterrado en Matadeón.

La muestra tiene carácter retrospectivo y reconstructivo. Parte de las piezas recuperadas estaban destinadas a desaparecer o ser destruidas y han podido ser salvadas y restauradas gracias a Alejandro Sáenz de Miera y Julio Sandoval Lozano. Se reivindica así la memoria de un creador multidisciplinar que fue artista plástico, cartelista, muralista, escritor, poeta y diseñador y que posteriormente cayó en el olvido.

Palombi estudió Químicas en la Universidad Complutense y después se formó en Bellas Artes en el Taller de Artes Imaginarias (TAI), en Madrid. En los años ochenta creó Trigono-58 junto a Rafael Arrabal y Carlos Felices. El colectivo desarrolló pintura, Body-Art y acciones conceptuales. En 1988 protagonizó en los Almacenes Culturales Pallarés, de la Diputación de León, una intervención radical que provocó un enfrentamiento con la dirección de la sala y la prensa.

Su obra evolucionó desde el surrealismo hacia el informalismo y el expresionismo abstracto, incorporando maderas, cuerdas, mallas metálicas, cartones, ropa, monedas o crucifijos y explorando la tridimensionalidad. En sus trabajos confluyen la dimensión religiosa, el sufrimiento humano, la crítica social y política, la espiritualidad y el mundo esotérico, junto al lenguaje pop, el arte povera y la reivindicación de lo rural y la ecología.

La exposición permanecerá abierta hasta el 14 de noviembre.

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