La morfología de estos curiosos pájaros no deja de sorprendernos, pues tal es su especialización que pueden golpear la madera con cadencias de entre 15 y 20 veces por segundo. Es decir, más rápidos que por ejemplo una ametralladora. Eso hace que su cabeza se desplace a velocidades de vértigo, llegando a golpear en un día hasta 12.000 veces la madera. Para ello están dotados de un cráneo macizo y de una lengua que prácticamente lo rodea protegiéndole de los impactos. Toda esta actividad frenética ha de ser compensada con un aporte grande de alimento, por lo que son capaces de comer hasta 1.000 hormigas en tan solo un día. Los pájaros carpinteros que tenemos el la provincia de León son: pito real, pico picapinos, pico mediano, pito negro y torcecuellos. Todos ellos taladran sus nidos en la madera, salvo el torcecuellos, que es el más atípico de la familia.
El pito real y el picapinos son los más comunes, y se pueden ver incluso en parques y jardines. El pico mediano tiene en León una de sus pocas áreas de distribución en la península, y ocupa grandes masas de bosque de roble maduro.
Por su parte, el pito negro es un ave impresionante del tamaño de una corneja, y necesita de grandes extensiones de bosque con enormes árboles, sobre todo de hayas, por lo que solo lo localizaremos en los grandes bosques de la cordillera cantábrica. Su tamborileo se puede oír incluso a dos kilómetros de distancia.