Muchas veces los animales se convierten en protagonistas de noticias y conversaciones, casi siempre para bien, especialmente si se trata de perros. Uno de ellos es Luk, si vas por Villamanín es fácil que escuches su nombre en cualquier conversación pues su anecdotario es tan largo como el de los vecinos más recordados. Igual que te hablan de las andanzas del inolvidable Nemesio te pueden llevar la conversación a las del que se ha convertido en "El perro de Villamanín". Su dueño, Pope, un conocido camionero, lo asume: "Yo sé que es mío, que regresa a casa, pero también asumo que es el perro de Villamanín y hasta me gusta pues he podido comprobar que todo el mundo, paisanos, paisanas y especialmente los niños quieren al perro con locura".
-¿Qué tiene de especial?
-Muchas cosas; pero sobre todo que es cariñoso, que es listo y que es un alma libre, un espíritu libre. Y que es un carea.
Por eso, la conversación ahora es que "Luk está viejín", ya tiene 13 años y 7 meses y ya no es, no puede ser, aquel torrente de vitalidad que le hizo ganarse a pulso la fama de espíritu libre.
-Has dicho entre los "méritos" que es un carea.
-Claro. Tú sabes que yo soy nieto de ganadero trashumante, del tío Ezequiel, y algo sé del tema. Tengo claro que el carea es el perro más inteligente del mundo, aunque en el escalafón de razas a veces se le coloque muy abajo. Yo tenía muy claro que quería un carea.
Recuerda Pope que "cuando tienes dos hijos, en un pueblo, sabes que te van a pedir un perro. Y me lo pidieron, otra cosa fue convencer a su madre, que se logró. Y se lo pedí a otro histórico del pastoreo, Delio, que me lo dio recién nacido".

Y pronto les dejó claro Luk que iba a ser un alma libre. "Lo tuvimos un tiempo en León, de cachorro, pero pronto, con cuatro meses, ya lo subimos para Villamanín... Teníamos una casa con jardín, verja, le hicimos una cabaña de hormigón, amplia, solo le faltaba ponerle calefacción y ¿sabes lo primero que hizo? pues saltar la cerca y marchar, desde pequeño nos dejó claro que era un espíritu libre y, vaya por delante, nosotros le dejamos serlo, vimos que tenía su propia personalidad...".
Cierto que "de pequeño" hicieron intentos por retenerlo; llegaron a recrecer la cerca 50 centímetros, "que nos decían los vecinos que si estábamos haciendo un campo de concentración" y no dio mucho resultado. "Estuvo quince días mirando para los muros, como estudiando una fuga, hasta que sin saber muy bien cómo vimos que saltaba, que se escapaba, que era nuevamente libre".
Largas escapadas Y además de sus andanzas por el pueblo, de convertirse en el juguete preferido de todos los niños, pero también el protagonista de las conversaciones de los vecinos, que repetían aquello de "no hay perro más listo".
"Y libre", añade Pope, que recuerda algunas de sus andanzas. "Un día pasaron unos ciclistas por delante de casa y Luk marcó con ellos. A la vuelta estaban alucinados, habían ido hasta Lugueros y Luk siempre a su lado, sin dejar de correr, sin descansar... no se lo acababan de creer". Otras veces se sumaba a alguna expedición de montañeros, les acompañaba y si acampaban y dormían en la montaña él se quedaba y volvía a casa dos o tres días después entre la extrañeza de los montañeros que me preguntaban: "¿Ah, pero era tuyo el perro?".
Pero lo importante es que siempre volvía a casa y no se alarmaban si faltaba unos días, dos, tres o cuatro. Por eso cundió la alarma cuando ya llevaba seis, siete u ocho días sin dar señales de vida. "Fue hace seis años. Los chavales míos se alarmaron, los del pueblo también. Llamamos al Seprona, la Guardia Civil, pero nada… hasta que un día aparecen todos los guajes del pueblo alborotados, felices, con Luk, que se había metido en una cochera, cerraron los dueños y marcharon y se quedó allí encerrado nueve días. Es un superviviente nato aunque es cierto que llegó muy triste, todos los chavales querían darle de comer pero llamé a una amiga que tiene un santuario de perros y me dijo: 'Dale solamente mimos y agua'. Eso hice y al día siguiente estaba como nuevo, dispuesto a escapar".
Tenía sus costumbres, que certifican que, como dice su dueño, es el animal más listo que hay. "Salta la verja y ¿para dónde va? Pues al Súper de Cuni y al Ezequiel, los dos sitios donde le tratan a cuerpo de rey, le dan de comer... aunque en el Ezequiel algunas veces estorba, me llama Ana, voy a por él y no hace falta que me apee del Land Rover, ni siquiera que pite, disminuyo un poco la velocidad y sale como una bala, salta al Land Rover y la gente alucina con él; algunas veces hasta le aplauden... le aplaudían, que el pobre ya está muy viejín".
Y sobre sus excursiones al Ezequiel hay una anécdota que repiten los vecinos. Para acudir al famoso restaurante tiene que cruzar la transitada carretera Nacional, pues Luk llega hasta la orilla, se detiene, mira a ambos lados y cuando no viene ningún coche atraviesa tranquilamente.
En algo, o en mucho, salió a su dueño: siempre regresa a Villamanín. Pope con el camión, Luk a pie. "Al segundo o tercer invierno de tenerlo no quería dejarlo en Villamanín, lo llevó Diego el de Rodiezmo con el rebaño para Santovenia del Esla y un día que estaba con el camión en Salamanca me llaman los municipales de León: 'Oiga, tiene un perro carea en el Carrefour'; había cogido carretera y estaba volviendo para casa". Además tiene una especial habilidad para salir en la tele. "Cada vez que cae una nevada y vienen a Villamanín de las televisiones, que es casi siempre, aparece Luk y ya me están llamando: Oye, que tienes al perro en el telediario".

Su condición de "perro de alma libre" también le ha dado un disgusto, le han acusado de alguna tropelía que no cometió. "Jamás ataca a nadie; pero un par de veces le echaron las culpas, una vez de un pitbull que no tenía papeles ni nada y atacó a un niño y dijeron que había sido Luk... no paré hasta demostrar la verdad, como otra vez que una vecina dijo que le había matado el gato y que era un setter que llevaba una correa con la bandera de España... ya les dije, ni es setter ni lleva banderas, pero insistían. Al final, la verdad es la verdad, y Luk es un alma libre pero no agresiva, que de serlo no se habría ganado el cariño de todos".
Luk ya pasa muchas horas en el jardín, ahora sí; ya no va al río a bañarse todos los días, como hacía siempre, en invierno y en verano, a jugar con las piedras, que le han dejado toda la dentadura, pero afilada de tanto jugar... Seguramente ni saldrá a los equipos de televisión, pues sigue siendo un alma libre, pero cansada.