En la obra del pintor leonés Paco Romo la naturaleza juega un papel fundamental. En la vida de Paco Romo la naturaleza juega un papel fundamental. La presencia en su obra se manifiesta en su constante presencia en sus cuadros con el añadido del importante papel de los materiales reciclados. La presencia en su vida se manifiesta en mil aspectos, uno de ellos es que Romo es uno de los ‘fundadores’ del singular colectivo Los Amigos del Mocho, que cada primer domingo de mes se reúnen debajo del Puente de San Marcos para limpiar los márgenes del río Bernesga...
En su faceta de pintor tiene durante este mes de diciembre una exposición abierta en la Biblioteca Pública, con el título de ‘14 rosas’ y con ocho cuadros en los que siempre aparecen «catorce flores, muy mías, de mi estilo tradicional».
- Catorce rosas, catorce flores en todos los cuadros.
- Y en esta muestra solo he colgado ocho cuadros de una serie mucho más extensa en la que vengo trabajando desde hace más de un año, desde que conocí la historia de ‘la rosa 14 de las 13 rosas, que reconozco que me atrapó’. Me pareció que debería hacer lo que pudiera por divulgarla y así empezó este proyecto artística de ‘Las 14 rosas’.

‘Las trece rosas’ es el nombre que se le dio al funestro pasaje ocurrido en agosto de 1939, en tiempos de la primera posguerra. «Se detiene a 13 jóvenes en Madrid por sus ideas políticas. De las instalaciones policiales, en las que fueron humilladas, las llevan a la cárcel de Ventas y se las acusa de adhesión a la rebelión por un consejo de guerra en un juicio sumarísimo sin garantías, celebrado el 3 de agosto, según la sentencia de la causa 30.426», contaba un documental de RTVE en el que también explicaba que «se las condena a morir en un plazo de 72 horas. Pero no se espera a que se cumpla el plazo y el 5 de agosto de 1939 se las ejecuta en el cementerio del Este. Solas. Las trece jóvenes habían pedido morir junto a sus compañeros. Pero no les permiten ni siquiera este último deseo».
- ¿Y la Rosa 14?
- Otra triste historia, la de Antonia Torre Yela, que tenía 18 años e iba a correr el mismo cruel destino de sus 13 compañeras pero... en la lista que llevaban para detener y posteriormente fusilar figuraba Antonio y no fue detenida. En principio, claro, pues con el tiempo se descubrió ell error y fue detenida y fusilada varios meses después; sin que buena parte de la familia ni tan siquiera se enterara de la nueva detención.
Y esta historia de La Rosa 14, ese doble castigo del silencio y el olvido añadidos a su muerte, fue el que atrapó a Paco Romo que se conjuró para darle voz a Antonia, con su arma... los pinceles. Pr eso lleva tiempo centrado en esta serie, de la que ahora muestra ocho cuadros en la Biblioteca. «Además de la presencia constante de catorce flores, hay un buen número de referencias que remiten a esta historia cruel con aquellas catorce mujeres. En el tallo o las raíces aparecen sus nombres o la edad, ya que la mayoría, siete de ellas, aún eran menores de edad».
Se centra Romo «en la rosa 14» pues la de las otras trece es una historia más conocida, llevada a varios libros, al cine... aunque también una obra de Carlos Fonseca recupera la vida de Antonia. De él habla su sobrino Guillerno Hernando Torre en el testimonio sobre sus recurdos de ‘la Rosa 14’.

"Le hicieron de todo", por Guillermo Hernando Torre
Antonia debió nacer, como el resto de sus hermanos (más de 10) en una finca donde trabajaban los padres de guardeses, lindante con el monte del Pardo, de Colmenar Viejo La finca ahora es de la comunidad de Madrid y pertenece a Tres Cantos. Los padres eran originarios d e la provincia de Burgos.
La familia se trasladó a Tetuán de las Victorias, supongo que a fínales de los años 20 o principios de los 30. Tetuán entonces pertenecía al pueblo de Chamartín de la Rosa, lindante con Madrid por el Norte, donde llegaba la última estación de la línea 1 del metro (Tetuán), refugio de los bombardeos en la guerra.
Era un suburbio donde no había calles empedradas, ni alcantarillado, con casas tipo corralas o terreras, traperías, la mayor parte sin agua corriente. El padre de Antonia, mi abuelo Juan, que murió durante la guerra, trabajaba de guardia jurado en el parque de Rosales de Madrid. Varios de los hermanos de Antonia lucharon en la guerra por la república y al menos dos murieron. Al final de la guerra, antes de que ejecutaran a Antonia, también murió su madre (Micaela), por enfermedad, hambre y tristeza (lo que ahora llamamos depresión).
Como la mayor parte de los jóvenes y adolescentes del barrio se afilió a las JSU. Supongo que al igual que sus hermanos y hermanas (mi madre, entre ellas). También estaba afiliado mi padre y algunos de sus hermanos.
La familia vivía en la calle Manchegos, frente por frente con la familia de Luisa Rodríguez de la Fuente, una de las trece rosas. Se supone que fueron muy amigas y si hubieran vivido hubieran sido cuñadas, ya que una hermana de Luisa se casó en un hermano de Antonia.
Por mi padre, cuando yo tendría más de 30 años, supe la historia con cierto detalle. Lo que se me quedó de aquella conversación fue que la detuvieron, la llevaron a la cárcel, la torturaron e «hicieron con ella lo que quisieron». También le cortaron el pelo al cero y la condenaron a muerte.
Por el libro de Carlos Fonseca supe lo del error del nombre que la salvó, en un primer momento, de ser fusilada. Parece ser que el principal problema de identificación era que el nombre que figuraba en la orden era Antonio y no tanto los apellidos que tenían ciertos errores. Los responsables de la saca o de la prisión buscaban un hombre y decidieron dejarla y que resolvieran las autoridades superiores. Su nombre era Antonia Torre Yela y el que figuraba en la orden era Antonio Torres Llera. Mis padres no se enteraron de la confusión del nombre. Ellos creyeron que esperaron a que cumpliera los 19 años, que decían que es cuando se llegaba a la mayoría de edad. Se movieron, lo que pudieron, para pedir el indulto. Mi madre tenía cartas y trabajos manuales de Antonia desde la prisión, que se han perdido. Hace más de 15 años, una prima mía por parte materna que reside en la Argentina, (La mayor parte de los hermanos de Antonia, excepto mi madre y mi tío Alfonso, emigraron a la Argentina a finales de los 40 o principios de los 50), me envió la foto que tenemos de Antonia. Unos años antes me había contado en persona, aquí en Madrid, como detuvieron a Antonia. Supongo que mi prima debía tener más de 7 años, y según su relato entró la policía en la casa familiar y mi madre, que tendría 2 años más que Antonia, se ofreció a los policías porque pensaba que iban por ella, pero dijeron que buscban a Antonia y se la llevaron.
Guillermo Hernando Torre es sobrino de Antonia Torre Yela y publicó esta carta en el blog feminista ‘Las sinsombrero de Castro Urdiales’.