Camellos: "Tenemos fama de que el directo es mejor que el disco"

Tras dos conciertos en el parque San Francisco, la banda regresa a León, esta vez a El Gran Café, para presentar su visión del mundo que les rodea en forma de adelanto de su cuarto álbum de estudio y sus canciones de siempre

14/02/2024
 Actualizado a 14/02/2024
Paco (Frankie) Ríos, Abel Maregil, Fer Naval, Tommy Dewolfe y Jorge Betrán, integrantes de Camellos. | LAURA BERMEJO
Paco (Frankie) Ríos, Abel Maregil, Fer Naval, Tommy Dewolfe y Jorge Betrán, integrantes de Camellos. | LAURA BERMEJO

Ellos mismos dicen que sus propias letras están abiertas a cualquier análisis personal, aunque en muchas de ellas no dejan lugar a segundas interpretaciones. "Se murió mi padre, me hizo ir a currrar, no le puedo gustar más", cantan a los jefes. Califican Madrid como "ciudad ‘indie’, ciudad indigente" y "si los pájaros son drones y la luna es de mentira, ¿qué?", enfrentan a la histeria en su última canción publicada. La música, el rock de guitarras siempre, va por delante. Son Camellos, una banda de "cinco pavos calzando cada uno una escopeta de perdigones", como los definen en su discográfica, que llegados desde distintas partes de España escogieron Madrid como campamento base para hacer su música. Ahora, tres álbumes de estudio después y con el cuarto en pleno proceso de grabación, siguen subiéndose a los escenarios (de los que, por suerte, llevan seis años sin bajarse) para hacer gala de un directo tan arrollador como divertido. Y cansado físicamente, claro, porque no se para de bailar. 

Camellos son Fer Naval (voz y guitarras), Tommy Dewolfe (bajo), Jorge Betrán (batería), Abel Maregil (guitarras) y Paco (Frankie) Ríos (voz y guitarras) y estarán en El Gran Café el próximo viernes 1 de marzo, su primera vez en una sala en León. Presentarán canciones nuevas y recientes y también ofrecerán al público el directo potente del que hacen gala con sus éxitos más cantados, reídos y bailados entre pogos. Hablamos con Paco Ríos sobre cómo afrontan su regreso a la capital leonesa y la manera de enfrentarse a su próximo disco.

– ¿Cómo se presenta este concierto en León?
– Muy bien, tenemos muchas ganas. Hemos estado en un par de ocasiones tocando en la ciudad, en el ‘Come y Calle’, pero es la primera vez que vamos a una sala. Las veces que hemos estado en el parque San Francisco han estado muy bien, pero para una banda como la nuestra actuar en sitios como El Gran Café es lo más motivador. Esta es, además, la primera fecha de una lista de conciertos en la que vamos a ir presentando material nuevo.

– También es momento de probar canciones que habéis sacado hace poco, como ‘Quién se ríe ahora’.
– Sí, la publicamos a finales de enero y a cuando termine este mes sacaremos otra. No se han escuchado en ningún lado, así que será la primera vez que la probemos en directo. Además, Castilla y León se nos da bastante bien, aunque no lo pisamos tanto como nos gustaría.

– ¿Cómo vivís como grupo la presentación de temas nuevos en un directo?
– Aquí hablo como consumidor de música. Si es la primera vez que ves a un artista te dará igual si son temas nuevos o no. Si el grupo te gusta mucho, el público tiene a ser conservador y quiere oír lo que ya sabe que le gusta, por eso metemos material nuevo poco a poco, como lo vamos sacando, para que haga de termómetro entre las canciones más conocidas. Una de las canciones nuevas que vamos a sacar llevará muy poco tiempo fuera cuando vayamos a León, si alguien se lo sabe es que es un fanático.

–¿Estará vuestra versión de ‘Mi fábrica de baile’ en los conciertos?
– Sí, claro. Como broma interna hemos hecho muchas versiones de canciones que nos gustan y como conocemos a Joël, de Joe Crepúsculo, que ha salido a cantar con nosotros en directo alguna vez, él nos lo propuso. Casualidades de la vida. Le dijimos que a partir de ahora su canción estará en nuestro directo y encantados. Lo estará por bastante tiempo.

– ¿Cómo se presenta Camellos a una persona que no os conoce de nada?
– A lo mejor suena muy tópico, pero al ser gente bastante normal –que no lleva mucha escenografía– no hay una expectación ultranovedosa en torno a nosotros. La fama que nos hemos ido forjando es que el directo merece más la pena que en el disco, porque intentamos que la gente piense que ha visto a cuatro o cinco chavales, que podía haber conocido un día por ahí, pero que defienden muy bien lo que traen. Nos parece un poco farsa presentar algo con mucha purpurina alrededor y que luego no dé la talla. Puede gustarte o no el directo, pero intentamos que la gente salga pensando que le ha parecido un directo potente y que no se ha aburrido en ningún momento, aunque de primeras puedas creer que no es tu estilo.

– Interactuáis bastante con el público así que es difícil no salir con una sensación de no habérselo pasado bien.
–Intentamos no ser demasiado payasos, porque llevamos un sentido del humor rabioso por delante, pero queremos que la gente se lo pase bien. No tiene que pensar necesariamente que somos unos portentos de la técnica musical, pero sí que todo le haya sonado bien –nos acompaña un equipo– porque todo era absolutamente creíble. Hoy en día la música en directo es un poco impostada a veces.

Portada de ‘Quién se ríe ahora’, primer ‘single’ de su cuarto disco. | CLARA SPROUS
Portada de ‘Quién se ríe ahora’, primer ‘single’ de su cuarto disco. | CLARA SPROUS

– Ya vais hacia el cuarto disco, ¿cómo ha sido enfrentaros a la creación de estas nuevas canciones?
– Lo vemos de otra forma. Hasta ahora nos encerrábamos en el estudio –otro topicazo del rock– y esta vez hemos decidido hacerlo sobre la marcha, componer y grabar. Así es como creamos el primer disco, ‘Embajadores’ (2017), no así el segundo, ‘Calle para siempre (2019), y el tercero, ‘Manual de estilo’ (2022). Hemos querido volver un poco a la raíz, también por necesidades de la banda y de cada uno por separado. Pensamos que quizá aportaba frescura otra vez. Así, en el futuro se puede notar que cada paquete de canciones tiene un aire que nos rodeaba durante el tiempo en el que se grabaron. Puede que no sea de una homogeneidad total, pero recupera el sentimiento del momento: estás más feliz o rabioso o relajado… y así va fluyendo la música.

– En otra entrevista comentabais que las canciones las escribís entre los cuatro, ¿sigue siendo así?
– Sí. La parte musical la hacemos Fer (cantante y guitarras) y yo y el resto, como todos tienen experiencia en su parte, lo afina. La letra sí que es comunitaria, rara vez viene de una persona solo o se impone. Cada uno de nosotros somos ingeniosos a nuestra manera. Incluso Tommy, que es el bajista y es americano, interviene bastante. No maneja el lenguaje igual, pero no por ello es menos ingenioso. La idea romántica de sentarnos todos alrededor de la mesa en el local del ensayo sigue funcionando, pero últimamente nos enviamos muchos audios o notas por el móvil. Plasmamos ideas y conceptos y luego las reunimos. Al principio pensábamos que era una cutrez, pero funciona.

– En vuestras letras tocáis muchos asuntos, como el laboral en ‘Becaria’ o ‘Tentaciones’, o algo más trascendental, como en dicho primer adelanto. ¿Cómo llegáis a esos temas?
– El primer acercamiento es siempre demasiado sentido, luego le quitamos densidad. Las primeras versiones son siempre crudas o explícitas y a partir de ahí empezamos a desplumar y a distorsionarlo, siempre que se entienda lo que queramos decir. Nos gusta también emborronarlo para que no esté demasiado claro. Gente criticando a la sociedad ya hay, ya hay música que hace canciones de amor… La manera de hacerlo nuestro es provocar la confusión, intentar que el público no sepa si lo ha entendido. Después que haga gracia… dos personas diferentes pueden verlo de maneras distintas, y ahí ya lo hemos conseguido.

– ¿Tienen más peso las melodías o las letras?
– Damos muchísima importancia a la parte musical. Una vez tenemos claro el concepto que queremos tratar en la letra lo adaptamos a la música, y no al revés. Es raro que tengamos un texto que nos parezca tan genial de por sí que nos haga transformar la melodía. Por eso a veces nos dicen que hacemos unos giros raros en las letras. Mientras se entienda el concepto, tenga la suficiente gracia y la melodía vocal nos guste, lo adaptamos. En ese sentido somos bastante ‘poperos’, nos importa que la melodía de todos los instrumentos siempre quede bien.

– Las partes habladas o conversacionales son también importantes en vuestras canciones, ¿seguirán esa línea las del nuevo disco?
– No lo puedo asegurar al cien por cien. La primera que vamos a presentar ya lo tiene, aunque suene un poco histérico en la manera en la que está metido. Aunque demos importancia a la melodía pop, intentamos ser lo más naturales posible, transmitir una imagen cercana y humilde. Incluimos una parte más hablada o recitada porque es como meter una conversación o un enfado de alguien, nos gusta que se cuele por algún sitio.

– En el último año os habéis ido a Ernie Records y habéis montado un sello nuevo, Candorro, ¿cómo os han sentado los cambios?
– Muy bien. Por un lado, Ernie son gente muy seria, en la que se puede confiar. Como banda, Camellos llevamos mucho tiempo tocando en directo, y dentro de la cercanía –aunque nos hubieran llamado de una multinacional no nos interesaba– y del mundo independiente necesitábamos esa seriedad. Candorro, por otra parte, es un experimento que nos está saliendo bien. Queríamos coeditar los discos físicos a medias con Ernie y también necesitábamos una plataforma para llevar nuestro ‘merchandising’ en cuestión de soporte.

– ¿Estos cambios se traducen en ambiciones nuevas para el futuro? ¿Cuáles son vuestros objetivos?
– Por ahora lo máximo que podemos pedir es hacer lo que hacemos, que es tener una salida constante de conciertos y sacar nuestra música con nuestro tiempos. En ese sentido, Ernie Records nos lo está poniendo muy fácil. Parece una obviedad, pero no lo es. Todavía hay una saturación tremenda de conciertos y de música después del confinamiento por la pandemia, es como si se estuviera desatascando todo aquello, y que podamos sacar música de manera constante y tener conciertos y festivales ahora no es tan fácil.
 

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