“Oh, glorioso San Antón / después de tanto hombrón / que ha glosado tus bondades / hoy le toca a una mujer, / -la primera, dicen que soy,- / mantener la tradición / y quebrar la vieja costumbre / de la cuota al cien por cien del varón”. La anterior es una de las estrofas de las coplillas a San Antón que este año recitó nuestra compañera en el Diario de León, Ana Gaitero, reconocida luchadora y defensora de los derechos de la mujer y, como recordaba en sus versos, “la primera” en ponerse la capa de recitadora... en la ciudad, pues recordó a otras que habían abierto brecha en la provincia: “Pionera fue una dama, la señora Severina, / que llegó a ser mayordoma / en Laguna de Negrillos. / Fue el hito en 2012, casi antes de ayer. / Después de 500 años de mujeres sin poder”.
Y estando en el año del centenario no podía faltar en sus coplas una mirada a Urraca I: “En nombre de Urraca reina, / aunque ella rey se decía / para hacer valer su corona, / te pido por las mujeres / leonesas y de cualquier mapa”.
Conociendo a Gaitero y su trayectoria, leyéndola, parecía evidente que no iban a faltar en sus coplas viejas heridas aún abiertas; que cuando le preguntas si iban a estar en sus “quejas” te matiza: “No me quejo, cuento”.
Y contó que “las machistas violencias deben cesar / y los viles asesinatos acabar” mezcladas con la ironía y la mirada a los tiempos que corren en esta vieja ciudad... y comunidad: “Oh, glorioso San Antón / en este León milenario, / Cuna de la democracia, / no tenemos Parlamento / pero aumentan las rotondas / coronadas de leones / y dicen Mañueco y Díez, / con un apretón de manos, / que ahora somos gran ciudad”.
También advirtió Ana Gaitero de la cara B de las bondades que tantas veces nos venden envueltas en cuentas y cuentos; y mientras bendicen la industria bélica en Villadangos vemos cerrar la azucarera y —hoy es buen día para recordarlo— “el trenuco del Torío / que no llegó a ser tranvía / es memoria de la mina; / como las estaciones vacías / de Ponferrada a León, / de La Robla hasta Busdongo / de Villablino a Cubillos, / lo son de trigo y carbón”.
En fin, hubo para todos, como corresponde a esta cita y a la coplera elegida, que cerró sus versos invitando a lo que manda la fiesta: “Que prosigan los refranes, / los cantares y los bailes / y que se reparta el botín / del generoso gochín”.
Y se repartió, como invitó Ana, el ferbudo y el cotino, y los refranes y bromas del tradicional mantenedor, Manu Ferrero, el fuego frente al frío de la noche, el vino bien caliente, el alma festiva... y el gochín mirando al tendido.