"Nuestro secreto es a su vez nuestro lujo, tener tiempo"

Ángela Bernardo, nacida en León, criada en el Bierzo y periodista en Madrid, acaba de recibir el Premio Concha García Campoy de periodismo de Investigación por su documentado trabajo sobre los pagos de industrias farmacéuticas a profesionales sanitarios

Fulgencio Fernández
06/10/2019
 Actualizado a 06/10/2019
"Nací en León y me crié en el Bierzo, ahí tengo todo... menos trabajo".
"Nací en León y me crié en el Bierzo, ahí tengo todo... menos trabajo".
Se repite en los últimos tiempos que «el periodismo de investigación ha muerto» para sustituirlo por el interesado «periodismo de filtración». Por ello, los periodistas de investigación que aún lo son gozan en la profesión y en la sociedad del prestigio de los últimos mohicanos, merecido prestigio. Uno de los baremos para medir la valía de estos resistentes son premios como el Concha García Campoy de Investigación, que se ha entregado hace unos días y ha ido a parar a manos de «la leonesa Ángela Bernardo» por su «riguroso trabajo » — para Medicamentalia de la Fundación Civio— sobre los pagos de industrias farmacéuticas a profesionales de la sanidad, en la que, por ejemplo, recogía con nombres y apellidos como 18 médicos españoles recibieron más de 50.000 euros de una sola farmacéutica. Ángela Bernardo reconoce que «ha sido una enorme alegría y para nosotros —Civio— un espaldarazo para seguir trabajando como venimos haciendo, pues ha sido un ejemplo de trabajo de larga investigación; algunos compañeros llevaban desde junio, yo me incorporé en agosto y los primeros artículos salieron en octubre».

- ¿El tiempo es uno de los secretos?
- Sin duda, tener tiempo es uno de los secretos y, además, el gran privilegio de empresas como Civio. Es un lujo en el periodismo actual tener tiempo para los temas, poder mirar qué hay detrás de la propaganda, leer la letra pequeña, poder contrastar.

- En este trabajo ha publicado los nombres y apellidos de 18 profesionales que recibieron más de 50.000 euros de una sola farmacéutica. ¿No habéis soportado ninguna presión?
- A ver. La presión se combate con datos. Éste era un trabajo de un equipo, de informáticos, de compañeros que escudriñaron en listados enormes, de páginas y páginas, con pagos de farmacéticas pero que había que completar pues no sabíamos en qué condiciones se habían hecho, si habían acudido a muchos congresos, etc. Hablamos con ellos, muchos son gente de prestigio, tuvimos que ‘convencer’ a la Agencia de Protección de Datos que había un bien superior al enfoque personal, que existía, y era la propia historia, el conflicto de intereses sin declarar, la falta de regulación que sí tienen otros países de nuestro entorno a Estados Unidos, por ejemplo.

- ¿Qué argumentaron los implicados?
- Algunos no contestaron, a otros les parecía bien que se hubiera transparencia en los cobros, algunos se enfadaron mucho cuando se vieron en la lista con nombres y apellidos... pero lo importante es que nadie acudió a los juzgados, lo que quiere decir.

De la ciencia al periodismo


- La investigación sobre la industria farmacéutica sólo fue un paso más en la carrera de esta leonesa de nacimiento, criada en el Bierzo y licenciada en Biotecnología por la Universidad de León. ¿Cómo fue el salto al periodismo?
- No fue un salto,quiero decir que a mi siempre me había gustado escribir e incluso colaboré, de forma amateur, en el Diario de León. Después fui a hacer un máster en Barcelona relacionado con mi carrera pero tenía asignaturas de Periodismo Científico, que me fueron enganchando aún más;y al ir a Madrid ya coincidí con grandes maestros y compañeros, tanto en Hipertextual como ahora en Civio, donde es una verdadera gozada trabajar, investigar, saber la importancia de los equipos, tener tiempo... Es que el periodismo tradicional y la información científica llevan otro ritmo.

En esa carrera de la leonesa en el periodismo de investigación hubo otro caso anterior a este premio que le dio gran visibilidad «popular», algo no habitual en el periodismo científico: el caso Nadia Nerea.

El cuento chino Nadia Nerea


Ángela Bernardo tituló la investigación sobre este mediático caso como ‘El cuento chino de Nadia Nerea’; pues la enfermedad de esta niña vallisoletana y sus padres paseándola por los platós de televisión para recaudar fondos había calado muy hondo y resultó ser un fiasco que la leonesa colaboró de manera determinante a desenmascarar.

- ¿Cómo saltan las alarmas, qué te lleva a pensar que no es verdad lo que se está contando?
- Ahí tiene mucho que ver la formación personal, la dedicación en Civio a temas de Ciencia y Salud y empiezas a ver que hay afirmaciones que no te encajan para nada.

- ¿Seguías el tema de Nadia Nerea?
- Para nada, prácticamente no lo conocía. Pero vi un reportaje en un periódico, escuché declaraciones del padre y empecé a dudar;más bien tenía muy claro que tal y como lo contaban no era cierto. Además de cosas rocambolescas como lo del médico localizado en una Cueva en Afganistán, un doctor que busqué por todas partes y no existía. Una gran mentira, pero mi duda era quién mentía, ¿los padres?, ¿los médicos? el tratamiento de Houston era un sinsentido y, sobre todo, me preocupaba la niña. Hasta que se desveló el gran fiasco.

Señala la investigadora leonesa que, en definitiva, trabaja en«asuntos inherentes a la ciencia y en la vigilancia de los poderes públicos»;una vigilancia que, curiosamente, muchas veces se ejerce desde el Boletín Oficial del Estado, y un buen ejemplo es la sección El indultómetro. «Yo no estoy vinculada a esa sección pero es cierto que en ella encuentras todos los indultados, pero hay que tener tiempo para ir, uno por uno en más de 10.000 casos, y ves cómo un ministro puede decir en una rueda de prensa que no se indulta a nadie relacionado con casos de corrupción y compruebas que uno de cada cuatro indultados en 2017 habían sido condenados por corrupción».

Y en ello anda la leonesa. Que no es «un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor» pero sí lucha contra los molinos con un ratón de ordenador, tiempo y formación.

- ¿Y de regreso por León?
- Ya me gustaría ir mucho más. Soy de ahí, tengo toda mi familia. En León tengo tantas cosas... menos trabajo. No sé cómo está para los demás pero a los de mi generación nos ha tocado tener que marchar a una gran mayoría, los encuentro cada día en cualquier parte.

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