La convulsa situación política y social de los Estados Unidos en el año 1965 es otro de los aspectos que quería reflejar Noemí Sabugal en ‘Una chica sin suerte’. «Coincide ese año con un momento crucial en la lucha por los derechos civiles, donde el presidente Lyndon B. Johnson firma la ley de derecho al voto», destaca la autora, para quien el descubrimiento de Willie Mae Thornton le provocó un gran impacto. «Me pareció que ahí había una historia, que esta mujer no había tenido la suerte que merecía conforme a su talento y a pesar del tiempo y del espacio que me separa de ella, pues no soy afroamericana ni canto blues, es como estos personajes que de repente te salen al encuentro, escuchas su voz y no tienes más remedio que escribir sobre ellos», sostiene Noemí Sabugal, quien a la hora de trasladar a la literatura esa atmósfera tan particular que transmite la música y los ambientes del blues norteamericano, su primera opción ha sido una exhaustiva documentación al respecto. «Lógicamente, para escribir esta novela he leído muchísimas cosas y me he pasado muchas horas escuchando discos, programas de radio y viendo documentales. La documentación ha sido amplia. A la hora de recrear los ambientes me he basado en los viajes que yo había realizado a los lugares en los que ‘Big Mamma’ Thornton había estado. Barcelona fue la única ciudad española donde tocó y claro está que la Barcelona que yo conozco no es la que ella presenció, todavía sumida en el franquismo y con las sotanas por la calle, si bien ya se apreciaba cierta mezcla de sotanas y minifaldas, por decirlo de alguna manera», señala la autora, que reconoce ha incorporado al personaje real de la novela momentos que la propia Noemí ha vivido en estos países. «Un paseo por la orilla del Sena, un viaje en barco en Zurich o la visita a un local de Amsterdam que aún existe tienen mis experiencias personales. Toda esa atmósfera te la imaginas porque al fin y al cabo es un trabajo creativo», destaca Sabugal, que también ha querido incorporar en el libro «las dudas que puede tener cualquier persona que se dedica a la faceta artística sobre su propia valía. Y esa idea de la tensión entre la creación y la frustración es muy mía y se la he pasado a ella o ella me la ha pasado a mí. Es como que hubiéramos confundido nuestra vida. He puesto experiencias mías en su piel. Parecía al principio que era una historia muy alejada en el tiempo y en el espacio de lo que yo era y lo que yo había vivido y se ha acabado convirtiendo en una confusión digamos entre experiencias mías y la vida de ella. Coincide además que en esa gira europea ella tenía la misma edad que yo tengo ahora».Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.