Pasadas las 12:30 horas de la mañana comenzaba la subida a Paradilla, a pie, con algunos valientes que no dudaron en calzarse las madreñas. Unos dos kilómetros de distancia , todo ello subida, entre el desvío en la carretera LE-473 y la localidad, pero con avituallamientos para reponer fuerzas, además de disfrutar de las vistas. Ya arriba,les esperaban los pendones, ondeando al viento, para subir hasta la ermita, donde se plantaron. Música de gaita para amenizar el recorrido, y en la pequeña plazuela frente al teleclub La Abubilla, más trabajo artesano con madreñas y castañuelas. La comida, tradicional también: caldereta y chanfaina. La sobremesa y la tarde estuvieron animadas con ‘Esparabán Teatro’, el concierto de Tarna, y la presentación del libro ‘Palabra de agüelo’ de María Jesús Álvarez. Paradilla este sábado volvió a demostrar que no hay pueblo pequeño, sino gente con grandes ideas y ganas de hacer cosas.