'¿No hay nada como el hogar?': arte para reflexionar sobre la vivienda en el Musac

El centro museístico acoge hasta el 7 de febrero de 2027 una muestra compuesta por 45 obras de 24 artistas y cuyo título procede de un fragmento de 'El maravilloso mago de Oz'

27/02/2026
 Actualizado a 27/02/2026
https://youtu.be/fNc6DEiHEfE

"Si yo les invitase hoy aquí a sentirse como en casa, todos ustedes entenderían la expresión, pero es muy posible que esa comprensión fuese muy distinta para cada uno". Lo dice Montserrat Pis Marcos en el seno de la exposición que este viernes ha sido inaugurada en el Musac. Lo dice ante el mural titulado ‘Sustento de la hoguera’ y frente a las primeras de las obras que completan una muestra que reflexiona, precisamente, sobre el concepto de hogar como algo inestable y polifacético. Y esa reflexión no puede ser más oportuna en un momento en el que la vivienda, más que un derecho, es una preocupación.

"El tema del hogar es uno muy amplio; es un tema muy complejo que, en estos momentos, además, tiene especial relevancia, puesto que quizás nos encontremos en un periodo bisagra en el que estamos abordando diferentes definiciones, diferentes modelos de convivencia y diferentes opciones de habitar el espacio", explicó la comisaria: "Es un concepto que no solamente abarca elementos tangibles, sino también una serie de aspectos tangibles muy importantes". Son esos aspectos los que desentrañan las 45 piezas -pertenecientes a la Colección Musac- de los 24 artistas que completan '¿No hay nada como el hogar?'. A todas ellas se sumarán las intervenciones producidas por el colectivo Cestola (Xoana Almar y Miguel Peralta), Tito Pérez Mora, Sara Alonso y Lara Ruiz, de forma progresiva, a lo largo de este año.


La lógica del recorrido

Como "una especie de viaje desde el exterior" que va introduciéndose "cada vez más en temas íntimos, más interiores y personales" se presenta esta exhibición, que permanecerá en el museo de la capital provincial hasta el 7 de febrero de 2027. A modo de introducción, la muestra aborda la noción de hogar ligado al territorio. "Habla sobre todo de cómo los humanos levantamos estructuras, cómo establecemos nodos, cómo coexistimos dentro de esos paisajes y cómo esos paisajes también reacción a nuestra presencia", apunta Pis Marcos.

Ese instancia primera da paso a una sala que trasciende las fronteras de los público para mostrar "cómo nuestros hogares están configurados por nosotros, los habitantes". Se trata, en palabras de la comisaria, de "formas que tenemos de expresarnos, de proyectar quiénes somos y de presentarnos de cara a los demás". 

La dimensión humana va cobrando fuerza a medida que avanza la exposición. "Una vez hemos hablado del exterior, del interior, de esos muros que pueden constreñir, liberar y ofrecer refugio, es cuando empezamos a hablar de qué relaciones y dinámicas se establecen dentro de los hogares", continúa Pis Marcos, que refiere las migraciones y su efecto en la concepción del hogar, entre otros asuntos, como ingredientes igualmente apreciables en la colección. Todo en un viaje que no pretende aportar conclusiones, sino, más bien, plantear nuevas preguntas: "Si tenemos cuatro muros y un techo, pero no hay seres humanos dentro, ¿podemos seguir llamándolo un hogar o no?".


Un título entre interrogantes

Cuestiones como esas se dejan entrever entre las piezas de una muestra que se resuelve entre interrogantes. Hasta su título, que alude a un fragmento específico de ‘El maravilloso mago de Oz’, empieza y termina con signos de interrogación. "Dorothy habla de Kansas; dice que viene de un lugar que es gris y seco, pero que tiene muchas ganas de volver a casa", relata la comisaria: "Y el espantapájaros le dice que no entiende por qué quiere volver a un sitio tan gris y tan seco cuando se encuentra en Oz, que es un lugar a todo color, lleno de alegría y de muchas oportunidades". 

Dorothy, sumergida en las emociones que en ocasiones sustituyen a la razón, responde que "la gente de carne y hueso quiere vivir en casa". "Que quieren vivir en ese lugar gris y seco porque no hay nada como el hogar", añade Pis Marcos: "Está hablando de lo que para ella significan Kansas y esa palabra, hogar".

Pero en el Musac no hay un camino de baldosas amarillas como el que ayudara a Dorothy en su regreso claro y lineal. Lejos de conformarse con una tesis cerrada, a lo que invita la colección, desde su título, es a reflexionar. A cuestionarnos una idea que parece sencilla y, al meditarla, se torna compleja: "¿Realmente no hay nada como el hogar?".

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