Tiene Jesús Calleja especial preocupación por dos de sus sherpas. "Están allí como desaparecidos, no puedo saber nada de ellos. Estamos especialmente consternados porqué seguimos sin noticias de Pasang y Chiring, que estaban escalando en el Everest, son mis mejores amigos sherpas, con los que he compartido todas las grandes cimas del Himalaya y que sin ellos nunca lo habría conseguido y por supuesto nunca habría llegado a donde estoy ahora. Pero tengo fe que aparecerán...y tengo el corazón encogido pensando en ellos y mirando la posibilidad de hacer algo para poder buscarlos, a ellos y a otros que estarán con ellos".
El aventurero leonés ha aparecido además en diversos programas de la cadena para la que trabaja, Cuatro, con un nepalí que ‘adoptó’ cuando trabajaba enaquel país. "Sí, me ocupé de él y es como un hijo para mi. Se llama Ganesh y estaba muy enfermo cuando lo conocí en Nepal, lo traje conmigo, pero tampoco me gusta darle excesiva publicidad, estas cosas se hacen y ya está, es como la vida privada, es tuya".
Estoy consternado por mis sherpas, Pasang y Chiring, que estaban escalando el Everest y no sé nada de ellosLo que ocurre es que la historia de Ganesh adquiere ahora otra dimensión con la tragedia que vive su país y la motivación que movió a Calleja vuelve a resultar válida ahora mismo. "Nepal me ha dado tanto que quería devolvérselo. Me involucré trayendo a un niño que estaba a punto de morir. Al, final, claro que se ha convertido en mi hijo, aunque casi me cuida él más a mí que yo a él. Después, traje a un amigo suyo, Suresh, y a su hermana. Los quiero como a mis hijos. Que no son naturales es cierto. Que no figuran como tales en documentos es cierto. Pero no importa. Es muy bonito ver esta acción reacción, has salvado una vida, y ellos ahora están casados y han tenido hijos, dando lugar a nuevas vidas. Yo estoy muy contento por ello y me considero mucho más rico".
También el Everest, otro de los nombres de la tragedia, ha marcado la vida de Jesús Calleja, tanto que en su libro habla de la ascensión a su cima afirmando que "no habrá nada que supere lo que yo sentí cuando alcancé la cumbre del Everest, ese éxtasis. Hasta tal punto que aquello condicionó toda mi vida. No hay placer, tampoco sexual, que se le pueda comparar".
La gran esperanza de Calleja para el futuro, al margende esos muertos para los que ya no hay remedio, es su tremenda fe en el pueblo nepalí. "La gente es la más maravillosa que he conocido y también la más entregada y solidaria, esa es la gran ventaja ante la adversidad, son enormemente solidarios y lo comparten todo. Ahora mismo se están cediendo unos a otros casas, akumentos, todo, pero es muy duro. Necesito estar allí, puedo ayudar mucho".
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