Néstor López: "La respuesta a la violencia es intentar combatirla desde la poesía"

El cineasta leonés, Goya al Mejor Cortometraje Documental por ‘Semillas de Kivu’, será homenajeado este sábado en la ExpoJoven y ya tiene el objetivo enfocado en su primer largometraje

28/11/2025
 Actualizado a 28/11/2025
El cineasta Néstor López, galardonado este año con el Premio Goya a Mejor Cortometraje Documental, durante uno de sus rodajes. | INSTAGRAM DEL CINEASTA
El cineasta Néstor López, galardonado este año con el Premio Goya a Mejor Cortometraje Documental, durante uno de sus rodajes. | INSTAGRAM DEL CINEASTA

Son muchos los motivos que justifican la aparición del cineasta Néstor López en estas páginas. Y, aunque sería suficiente el homenaje que este sábado le hará protagonista del Palacio de Exposiciones de la capital provincial en el marco de la ExpoJoven, lo cierto es que la repercusión del leonés es ya transfronteriza y pendula de un lado al otro del mundo de la mano de la cinta que este mismo año le hizo merecedor del Goya –su primero como director– al Mejor Cortometraje Documental, ‘Semillas de Kivu’.

La pieza, alumbrada tras siete años de trabajo, ha hecho entrar al creador del Polígono X en la lista de preseleccionados de los Oscar. El hecho –casi un hito– lo transforma López en una hazaña cotidiana echando mano, quizá, del filtro de la humildad. «Estamos nominados al Oscar por ganar premios que califican al Oscar», resuelve escueto desde Tenerife, donde esta semana ha participado en el encuentro cinematográfico Miradas AfroIndígenes. No será hasta avanzado el mes de diciembre cuando se conozca si, de entre las alrededor de noventa obras preseleccionadas, ‘Semillas de Kivu’ es una de las quince finalistas. Y, si por algo destaca López la inclusión a esa lista de seleccionados, es por la difusión. «Todo es por las protagonistas», dice. Por ellas y por que se conozca su historia. 

Es siguiendo la estela de esa férrea intención como el cineasta ha conseguido llevar el corto codirigido junto a Carlos Valle a una veintena de enclaves de Estados Unidos; entre ellos, la sede de la ONU en Nueva York, convirtiendo al leonés en el primer español en proyectar su obra en el lugar. Por delante, además, está el visionado de ‘Semillas de Kivu’ en el Parlamento Europeo y el Vaticano. A ninguno de ambos espacios ha logrado tampoco llegar el audiovisual de ningún otro español.

Un fotograma del corto documental ‘Semillas de Kivu’ de López y Valle.
Un fotograma del cortometraje documental ‘Semillas de Kivu’ de López y Valle.

–¿Cómo se consigue eso?
–Pues moviéndote mucho y trabajando mucho, no queda otra– ríe el cineasta al otro lado del teléfono.– Primero la película tiene que llamar la atención –misión cumplida– y, luego, nosotros proactivamente... El Vaticano lo conseguí estando en Kinashasa, la capital del Congo, con una proyección de ‘Semillas de Kivu’; la primera película española en estar en la televisión congoleña... Ahí cerré el ‘screening’ del Vaticano– revela.– También es conseguir que la obra llegue a sitios y, si luego gusta y se recibe como a ‘Semillas de Kivu’, pues eso te va abriendo puertas. 

«Nunca lo sabes» es lo que responde López al misterio del éxito que subyace del cortometraje premiado. «Esa es la gran magia, porque, si lo supiéramos, todo lo que haríamos causaría impacto», añade: «Yo creo que el éxito de ‘Semillas de Kivu’ es que es un documental y, como es verdad, la gente se echa las manos a la cabeza». Ubicada en la zona oriental de la República Democrática del Congo, la región de Kivu es el escenario de la –«muy desconocida»– historia desentrañada por López y Valle. Sus protagonistas: mujeres que, sometidas a una violencia extrema en un contexto bélico en que la violación es una de las armas de guerra más efectivas, dan a luz a unos hijos que son el fruto de una agresión. 

«Desde que me violaron intento rehacer mi vida, pero hay momentos en que no quiero hacer nada y vuelven los recuerdos una y otra vez». «Piensas que lo que te pasó te va a volver a pasar y empiezas a sentir el miedo en el cuerpo». «Si me violaron fue por mi culpa, porque, si me hubiese defendido, no habría ocurrido». Son declaraciones que sintetizan las historias reales condensadas en el documental. Historias reales que, en un asomo somero e ínfimo de la realidad, podrían resumirse en una sola declaración: «Siempre que les miraba me sentía mal. Pensaba que, por culpa de sus padres, estaba viviendo lo que tuve que vivir. Tardé bastante tiempo en aceptarles. Son niños como los demás. Estoy obligada a quererles porque, si yo no les quiero, ¿quién les va a querer?».

–La belleza visual es un elemento de peso a pesar de lo crudo de la historia del cortometraje.
–Sí, porque somos cineastas. Si solo trabajáramos con la verdad, seríamos periodistas– sentencia.– Buscar la belleza donde parece que no la hay es el trabajo del artista y de ahí nace ‘Semillas de Kivu’. Al final, la respuesta a la violencia es intentar combatirla desde la poesía. Yo busqué poesía en un lugar hermoso que el ser humano se ha empeñado en que deje de serlo.

Por muy ignotos que fueran los relatos de las protagonistas, no le fue difícil al leonés acercarse a ellos tras ocho años trabajando en el país. «Este es mi tercer proyecto en la zona y una historia te lleva a la otra», aclara: «Ya tienes los accesos, vas trabajando los personajes, creas una confianza con ellos, una relación y, a partir de ahí, construyes». De esta forma ha construido Néstor López la que no duda en calificar como su «pieza más especial a nivel personal». «Llevo toda mi vida laboral con ella; es la única que atraviesa transversalmente mi carrera», apostilla: «Cuando empecé con ‘Semillas de Kivu’ no tenía barba, era virgen, mis abuelos todavía vivían...». Tampoco tenía en la estantería el premio a la dirección que ahora le acompaña, ni en su haber los dos Goya a sus producciones ‘Mama’ (2022) y ‘La gran obra’ (2025). «En ocho años la vida cambia mucho, pero, a pesar de que todo alrededor cambia, ‘Semillas de Kivu’ sigue estando. Para mí no es una película; es un proyecto de vida».

Ese proyecto de vida cobrará forma de largometraje de la mano del rodaje que el leonés tiene pensado arrancar el año que viene y que contará con la colaboración de TVE, Movistar Plus, Beta Ficción y la productora fundada por el propio López, Filmakers Monkeys. «Es una coproducción con Francia y sí, es el mismo universo, pero será algo diferente», anuncia el creador: «Es más un thriller político; no es tanto en el hospital, sino que habrá una parte rodada en Europa, y vamos directamente al meollo. Partimos de la gente de allí, pero acabamos en los tribunales de La Haya». Así verá la luz la ópera prima de larga duración dirigida por López, que, para desarrollarla, ha sido seleccionado en IDFA Academy, el programa de formación de cineastas que tiene lugar durante el Festival Internacional de Cine Documental de Ámsterdam y que, por primera vez –de nuevo–, contará con un español en su seno.

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«Hace tres años que empezamos a levantar esta película, pero teníamos que respetar la historia del corto antes de meternos en el largo», relata el leonés: «Esta idea nació desde el principio como un largometraje». Y, es que, como señalaba el cineasta en una conversación con La Nueva Crónica en febrero de este año, la duración de una pieza audiovisual depende, a su parecer, de las consideraciones artísticas. 

–¿Cómo se le puede poner punto y final a un proyecto como ‘Semillas de Kivu’?
–No hay un punto y final; hay un punto de abandono donde tienes que soltar la obra. Para levantar una obra, necesitas apoyo, gente que te ayude y, cuando te comprometes, la gente tiene la manía de firmar contratos. En esos contratos hay fechas de entrega y te tienes que ceñir a eso. Esas fechas son las que te obligan a abandonar el proyecto. Si no es por eso, igual ‘Semillas de Kivu’ nunca se hubiera estrenado porque siempre hay cosas que corregir y cosas que contar y que seguir rodando.

Puede que el único final posible para su obra sea el término de una violencia a la que no suele mirarse de frente. «No hay acción internacional, no hay ejércitos que se metan, no hay justicia que se aplique a los culpables», reseña el director: «La única resistencia que existe a esta guerra es el éxito de reinserción de estas mujeres». La vida del leonés del Polígono X ha cambiado mucho al tiempo que se ha ido fraguando su documental. No tanto la de quienes prestan su rostro a la gran pantalla. «Por el mero hecho de hacer una película, no le cambias la vida a casi nadie», refleja López: «De las mujeres que salen en el corto, hay dos a las que no podemos localizar... A ellas no les va a cambiar la vida el corto; lo que les va a cambiar la vida es que se aplique justicia en la zona y el corto es un pequeño granito de arena en medio de todo el mar». 

Por eso se esfuerza el equipo de ‘Semillas de Kivu’ por llevar el filme de un lado al otro del orbe. Por eso agradece el cineasta leonés toda su repercusión. Por eso el creador aboga por un arte que haga al espectador ver las mismas cosas desde perspectivas diferentes. Perspectivas que, lejos de permitirnos cerrar los ojos y taparnos los oídos, nos obliguen a mirar de frente problemas lejanos pero palpitantes desde una butaca o un sofá.

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