Nata Moreno llega a León: "La literatura tiene algo que no tiene el guion: el deleite con la palabra"

La cineasta aragonesa llega este jueves a La Casona de San Feliz de Torío de la mano de su ópera prima en literatura, ‘Madonna no nació en Winsconsin’

19/03/2026
 Actualizado a 19/03/2026
Natalia Moreno, también conocida como Nata Moreno, es la autora de ‘Madonna no nació en Winsconsin’. | XAVI MIRALLES
Natalia Moreno, también conocida como Nata Moreno, es la autora de ‘Madonna no nació en Winsconsin’. | XAVI MIRALLES

Madonna no nació en Winsconsin. Madonna nació en Michigan, aunque podría haberlo hecho en cualquier otra parte y seguiría siendo la artista atemporal que es hoy; una artista cuyas melodías atraviesan la primera novela de Natalia Moreno. Por eso, que ‘Madonna no nació en Winsconsin’, además de una certeza, es el título de la publicación editada por Galaxia Gutenberg

La firma una mujer que ha dedicado su vida al cine. Galardonada con un premio Goya y un Forqué a su trabajo ‘Ara Malikian, una vida entre las cuerdas’, Natalia Moreno –conocida en el mundillo como Nata Moreno– firma una ópera prima literaria que define «muy visceral»; para la que ha ejercido de «costurera», hilando palabras y remendando conceptos. Ducha en la práctica de la escritura, la aragonesa se ha asomado por primera vez a una manera de hacer con menos espacios en blanco. «El guion es una estructura muy cuadrada; tiene que funcionar como un reloj para que no se pierdan el ritmo de la peli ni el espectador», dice: «En ese sentido, la literatura tiene algo que no tiene el guion, que es el deleite con la palabra». 

Confiesa haber sido «muy golosa con la palabra». Las ha escogido a conciencia, deleitándose, hilvanando ideas en una suerte de relato estructurado que ha terminado cobrando la forma de una obra que bebe directamente de su propio origen; uno rural muy ligado a sus abuelos y a la fonda que antaño regentaban. Aun así, «no es un diario», pues la autora no quería escribir de sí misma: «Me parece que el salto a la ficción siempre es más interesante que la autoficción».

La edad de la protagonista –que nada tiene que ver con Madonna– es de la edad de Moreno. La «crisis de mediana edad» que desentraña entre sus páginas también la conoce bien la autora. «Es una mujer que pone todo en barbecho para entender si está en la buena senda», reflexiona: «Ese imaginario, esa forma de mirar ha estado siempre en mi vida». Sin caer en lo autobiográfico, lo cierto es que siempre hay algo del autor en cada uno de sus personajes.

Ni qué decir del oficio, más cuando es uno vocacional: Moreno no puede evitar que entre las páginas de su novela se respiren aires de cine. «Yo percibo el mundo desde la imagen», relata: «A mí me gusta ver y mirar y pasar todo por la imagen, entonces creo que la forma en que está escrita esta novela es bastante visual». Tampoco es que sea intencionado; la recién estrenada escritora se quitó el traje de cineasta para meterse por completo en el de novelista: «Cuando hago cine intento contar sin palabras y en la novela estoy intentando contar con palabras, que me parece que son dos cosas bastante diferentes».

Con palabras cuenta la aragonesa un diálogo constante entre la niña y la adulta que será. Y es que fue contando con palabras como le «salió una adulta que era mucho más libre» que ella misma, pero con la que mantenía un buen poso común: el recuerdo en particular y la suma de todos ellos que construye la memoria. Y los encarna la niña, que, poco a poco, párrafo a párrafo, va «pesando más que la adulta». 

El arraigo al origen y la lírica que evoca la tierra desde el campo son otros de los elementos de una novela en la que no faltan personajes divertidos y estandarizados como Pili, «que lo mismo se compra la Súper Pop y sabe del horóscopo como de abogacía». No falta el humor en ‘Madonna no nació en Winsconsin’. «Los que crecimos en los noventa estábamos atravesados por toda esa mandanga del pop», rememora entre risas la autora: «De repente sonaba Kurt Cobain o Nick Drake y te dejaban de piedra y con la misma estaban en la tele Espinete y ‘Verano azul’». En sus palabras, «era una época de mucho contraste» que llegó a «marcar un carácter y una forma de estar en el mundo» dibujados ahora en la protagonista de la novela que este jueves a las 19:30 horas se presenta en La Casona de San Feliz de Torío.

«Yo quería escribir una novela en la que una comunidad de mujeres se juntan para ser entre todas los pilares de la vida de una niña», continúa Moreno: «Quería escribir sobre las mujeres invisibles; las que se quedan en casa, las que cocinan, las que te acunan, las que te tapan, las que te cuidan... A veces se nos olvida que son pilares fundamentales de nuestra sociedad». Mujeres que «desean dormir ocho horas» y «que alguien las abrece sin que les pida luego la cena a cambio» tienen su papel en esta historia; una escrita desde el feminismo más inconsciente, pues alguna vez ha dicho la autora que ella misma es «feminista por existir». «Ahora las cifras han cambiado un poco, pero hemos sido siete directoras de cine por cada cien tíos», revela: «Habitar estos sitios ya es ser feminista».

Es lo que lleva haciendo a lo largo de toda una trayectoria que ahora amplía el horizonte a la literatura. Una que huele al ajo frito de la fonda de sus abuelos y que suena a veces como los grillos que cantan a su alrededor; otras a ‘Like a virgin’ o a Kurt Cobain. Una novela que demuestra que no; que ‘Madonna no nació en Winsconsin’, pero que pudo haber nacido en cualquier sitio. «Uno puede nacer en cualquier lugar y soñar a lo grande», zanja Nata Moreno, que no nació en el cine, pero sí ha terminado en la gran pantalla; que no nació en un libro, pero sí ha terminado en las librerías.

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