La desaparecida discoteca Atlántida hacía las veces de centro de operaciones para un grupo de metaleros que, tras su cierre, se fueron «desperdigando». Aquella sala del barrio de El Ejido fue punto de encuentro para unos jóvenes que, en los ochenta, todavía no se esperaban los cambios que iría construyendo, poco a poco, el tiempo.
Quizá esos cambios los precipitara en una forma poética el fin de esta Atlántida ‘heavy’, que se despidió de sus oriundos como queriendo dotar a la isla platónica y hundida bajo las aguas azules del océano de una vertiente leonesa. «Estuvimos allí hasta que se hundió», rememora Bachy, que deletrea su apodo: «Nevó, se congeló la nieve y se hundió la discoteca».
La vida de quienes allí se daban cita siguió adelante, «cada uno con sus cosas, sus familias... Y ya no era lo mismo». Hasta que hace cuatro años las redes sociales propiciaron un regreso inesperado a la viejas compañías. «La gente de aquella discoteca –Cristina, Silvia, Luis, Gemma...– decidió intentar juntarnos a ver qué era de nosotros», relata el leonés: «Logramos juntarnos en un bar de Villaquilambre unos ciento y pico».

Lo siguiente fue lo natural en esta era digital por la que navegamos: crear un grupo de WhatsApp. «Vimos que queríamos seguir con ese sentimiento que teníamos, aunque en León no se estaba haciendo nada de nada en ese aspecto», sigue Bachy, integrante de un grupo de nostálgicos que no se conformó solo con serlo: «Quisimos darle seriedad a la propuesta y a finales del año pasado decidimos hacer una asociación». Así, sin precedentes locales más allá de los bailes compartidos en la Atlántida leonesa, nació Heavy Metal León.
Más de setenta socios
«Ese fue el germen de la asociación», continúa el «presidente electo» de la misma: «Veíamos que todas las asociaciones de otras provincias estaban unidas; que llevaban tiempo en Burgos, en Soria, en Valladolid, en Salamanca... ¿Y por qué no hacerla en León?». De aquellas varias decenas de personas asiduas de la discoteca, un pequeño grupo se han convertido en el creador de la primera asociación de heavy metal de León.
«En cuestión de un día y medio, ya somos setenta socios», revela Bachy: «Y va para arriba porque muchos de los que están en el grupo de la Atlántida, que son cien o así, todavía no se han asociado». No tardarán en hacerlo porque, desde su seno, ya tienen los objetivos bastante claros: «La idea es crear un festival, como se hace en otras ciudades, que sea algo propio de León, aunque sea a pequeña escala; empezar una cosa sencilla, pero que nos identifique y volver a recuperar el sentimiento de esa cultura que llevamos con nosotros desde hace muchos años».
Toda una cultura
No quiere meterse Bachy en «los principios del ‘heavy’de allá por los años setenta». Prefiere referirse a la posibilidad de identificar un grupo para escogerlo como aquel del que formar parte. «Esa cultura implicaba, hace cuarenta o cincuenta años, que llevaras el pelo largo, vaqueros, ropa de cuero, cadenas, pendientes y tal y eso ya te identificaba», relata: «No era cuestión de ser violento ni nada. Al contrario: quizá seamos de la gente más pacífica que hay, porque no nos metemos en ningún problema y lo que queremos es el bien para todos».

Es, en sus palabras, «una forma de vivir». Y la creación de esta asociación, una manera de reafirmarlo y reivindicarlo y de difundir un estilo de música «que mucha gente tiene denostado porque no lo conoce». «Y también, como objetivo, que se me olvidaba, que no sólo queden sesentones y cincuentones, que somos casi todos», ríe Bachy: «Sino que queremos que esto se traslade a generaciones posteriores; que tenga una continuidad y que esa gente de nueva savia que sienten lo mismo, que les gusta este tipo de cultura y este tipo de música, sepan a qué puerta llamar».
Ellos mismos han llamado a la del Ayuntamiento de León –se han reunido con el concejal de Participación Ciudadana, Álvaro Pola Gutiérrez, igual que con la de Acción y Promoción Cultural, Elena Aguado–, que se las ha abierto, cediéndoles un local para sus reuniones. Y es que este grupo, formado por personas que manejan la serigrafía, el tatuaje y hasta el arte de la cerveza artesanal, quiere «unificarse» para «dar a conocer este tipo de artesanía dentro de la cultura» a través de exposiciones, conciertos y todos los tipos de eventos que esta recién creada asociación irá organizando con el paso del tiempo. Todo como reflejo de esa devoción hacia el heavy metal a cuyo ritmo no se cansaron de bailar hace décadas en la Atlántida.
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