Tras descender durante muchos kilómetros por tierras leonesas, el río Esla se interna en la provincia de Zamora formando el gran embalse de Ricobayo para desembocar un poco más abajo del lugar al que llega la ruta y que se puede contemplar desde uno de los puntos de la misma y que ha sido también embalsado con la presa de Villalcampo que afecta a su desembocadura.
Cuando el nivel del agua sea bastante elevado hay que extremar las precauciones e ir preparados, ya que por un lado se debe vadear el arroyo por propios medios y por otro, para acercarse a la cascada debe contarse con calzado adecuado pues la zona suele estar encharcada y si no se puede acercar no se puede ver. Sin embargo las mejores imágenes de esta cascada son en los momentos en los que baja bastante agua.
La ruta tiene como aliciente importante la cascada, aunque si tiene poca agua tampoco es un problema porque el recorrido tiene suficientes puntos para conocer las costumbres y lugares del lugar y disfrutar del recorrido. Otro de los puntos de interés es la visión de la desembocadura del río Esla que, tras nacer en el valle de Valdosín bajo Peña Ten, es embalsado en Riaño y Ricobayo, cruza las provincias de León y Zamora a lo largo de 287 kilómetros, para desembocar en el Duero en este punto. Lleva consigo las aguas de los ríos leoneses Tuerto, Órbigo, Omaña, Luna, Bernesga, Torío, Curueño, Porma y Cea.
Desarrollo de ruta
Comienza la ruta en la localidad de Abelon, al lado de la carretera hay una báscula y cerca de ella un panel informativo del recorrido. Desde allí se puede comenzar, tomando la calle la Rita que se debe seguir recto, compartiendo en unos metros el recorrido del GR 14 para continuar por el camino de la derecha que se dirige al Nordeste.
Continúa un tramo de terreno llano que pasa bajo la línea de alta tensión y en el cruce que hay a continuación se debe seguir por la izquierda. Se trata de un camino con las sombras del arbolado, en especial alcornoques, que se encuentran en las lindes de las fincas que, en verano, resultan agradables de andar.
Más tarde se van encontrando otras zonas de matorral y un aparcamiento por si alguien quiere hacer la ruta más corta.
El camino continúa y desciende hasta llegar a un desvío y a la derecha se va a dos puntos interesantes de la ruta, a los que se llega tras cruzar el arroyo de la Cunca, que es el que cae a la cascada y si va muy fuerte hay que tener cuidado al vadearlo.
Tras andar unos metros, se ven a la derecha unas grandes peñas graníticas y el sendero se desvía hasta llegar a ellas. Se trata de la Peña de la Campana y es interesante acercarse hasta ella para contemplar en su parte inferior las curiosas cavidades que presenta. Es lo que los geólogos llaman taffoni, una singular forma de erosión que llama poderosamente la atención de quienes la contemplan.
Para continuar la ruta se debe volver al sendero y desde allí caminar hasta la parte alta de los murallones del Duero en una parte plana con excelentes vistas a los Arribes, el lugar se denomina Mirador de la Poyata, donde se puede contemplar la majestuosidad del río Duero en este punto.
Tras disfrutar de este espectáculo es necesario volver por el mismo camino, pasar de nuevo junto a la Peña de la Campana, vadear el arroyo Cunco hasta alcanzar el desvío que, en este caso, se va a hacer hacia la derecha en un descenso en el que se va a encontrar un nuevo desvío que en esta ocasión debe hacerse descendiendo hacia la derecha paralelos de nuevo al Cunco, hasta que se llega a la zona de las ruinas de los antiguos molinos harineros, de los que se ve alguna rueda de moler en el suelo, ruinas y, entre esas ruinas, se puede encontrar algo singular, el Pozo del Cubo, que cae directamente sobre el río y es un molino de cubo que también se usaba para almacenar agua. Mas abajo, se encuentra la cascada, aunque no siempre se el agua está a tope y si hay poca, menos.
Tras visitar la cascada y el complejo de molinos se vuelve por el mismo camino hasta llegar al desvío y en ese momento toca seguir por el sendero de la derecha que sube hacia el mirador de la desembocadura del Esla, donde también se encuentra el campanario de la antigua ermita de San Vicente sobre una gran roca de granito. Al lado han colocado una gran cruz y desde este entorno también se contempla la desembocadura del río Esla.
Solamente se debe continuar por la pista que desciende hacia Abelón, siguiendo por los caminos de la izquierda y en la zona del Corchal, antes de bajar hacia el arroyo caben dos posibilidades: por un lado, continuar por la izquierda, cruzar el puente sobre el arroyo Velasco, salir al aparcamiento y volver por el mismo camino de ida. Por otro lado, si se desea hacer completamente circular, en el Corchal, antes de bajar al arroyo, se toma el camino de la derecha que enlaza don el GR 14, o camino Natural Senda del Duero, que finaliza en la báscula de la localidad de Abelón, donde se da por terminada la ruta en cualquiera de sus recorridos.