Las rutas costeras asturianas suelen tener el aliciente en épocas calurosas, y más con el tiempo que está haciendo este verano, de poder tomar un baño en cualquiera de los momentos de la ruta o posteriormente.
La zona costera del oriente asturiano tiene muchos caminos que bajan al mar, aunque en lugares como los que aquí se transitan, no es posible caminar al lado de mar, pues la mayor parte son acantilados.
El ayuntamiento de Colunga dispone de una página web con un apartado dedicado al turismo y a las rutas bastante completa e interesante, por lo que el visitante se puede informar sobre el recorrido que quiere hacer.
En este recorrido que se propone se va a realizar una combinación de rutas que aparecen entre las propuestas en la web del ayuntamiento de Colunga, concretamnte tres de las propuestas del municipio. Esas propuestas son: Ruta de las trincheras de Isla, ruta los Misterios del Mar (PR AS 196) y ruta entre playas (PR AS 134). Aparte de estas rutas se ven las icnitas para las que el ayuntamiento tiene un recorrido que coincide en esta propuesta a la inversa.

La ruta de los Misterios del mar es una ruta de pequeño recorrido la PR AS 196 que se puede realizar de varios modos: de ida y vuelta por los acantilados, acabando los accantilados y por la pista ir a Huerres, volviendo por el sendero a los acantilados y regresando a la Isla. Lo que ahuí se prpone trata de completar la ruta sin volver por el mismo camino, aunque sea muy bonito.
Desarrollo de la ruta
Comienza la ruta en la playa de Isla, concretamente en la iglesia de Santa María. Desde allí se toma la calle que va por la parte de la izquierda bordeando la playa, para entrar durante unos metros a la arena y tomar unas escalerillas que suben a una estrecha plataforma al lado del seto de la casa, por donde se camina hasta salir a otras escaleras y tomar el camino que sube hacia las trincheras. En la parte alta se ven los restos que quedan de lo que fueran trincheras, aunque la maleza unifica todo e impide verlas correctamente, lo único que las identifica es el panel informativo.
Subiendo un poco más se ve bien el corte del acantilado con varios árboles agarrados a las peñas de la costa. Más arriba se toma un camino que sale al asfalto, aunque se deja poco después saltando un murete para continuar por el sendero al lado del mar con unas vistas extraordinarias. Este sendero en época de lluvia ha de realizarse con cuidado para no irse hacia las rocas en zonas de barro.

El sendero sigue hasta la punta de la Isla, una pequeña plataforma que se rodea para continuar por el lado opuesto, salir a zona más abierta y tomar el camino para subir a una zona protegida por un muro de cemento y desde allí ya se continúa por el sendero que va al lado de los acantilados.
A partir de este punto las vistas son excelentes y en algunos puntos están situados bancos o mesas para merendar, en especial en la zona de la Raposera, y pasado este punto hay un primer enlace para ir a Huerres por un sencillo sendero.
El camino continúa por los acantilados, para llegar al final a una valla de madera desde la que se disfruta todo el panorama realizado. Solamente queda un corto recorrido para encontrar el enlace con el camino que vuelve a Huerres y que, por el otro lado, a la derecha, sube y baja hasta la Griega.
Pasado el cruce se sigue hacia la derecha por un amplio camino que no cae directamente al mar y no resulta ser un vertical acantilado. Tras un tramo el camino comienza una fuerte subida, la única de la jornada, que se va a hacer algo larga, aunque al final se hace menos empinada y llega a otro camino que hay que tomar hacia la derecha y a continuación otro cruce que también se sigue por la derecha.
Solamente queda bajar hasta la Griega yen un momento se ve la señal de mirador, aunque el camino va a continuar por la izquierda. Este mirador no aporta nada nuevo a lo visto, por lo que se puede evitar. Luego se sigue el camino para ver el desvío a las icnitas, que sí son interesantes y, a continuación, se sigue hasta la playa de la Griega con excelentes vistas a Lastres.

Se pasa la playa de la Griega siguiendo por el paseo y llegando al lado del puente que va al camping, pero no se cruza y se sigue por el camino que va a San Juan de Ruz. Ese camino, en un principio anodino, tiene algunos tramos interesantes sobre todo en el verano, pues va encerrado en la vegetación cubierto por las frondosas ramas de los árboles que bordean el camino y además de vez en cuando se encuentran paneles con referencia a seres mitológicos asturianos, como los que se vieron en la ruta al faro de Lastres.
El camino entra en San Juan de Duz, una localidad con bastantes hórreos, alguno deteriorado y casas solariegas. Bordeando se sale a la carretera para seguir hacia la iglesia de la localidad, costeada en el siglo XIX por un benefactor y continúa la ruta hacia el hotel el Fueyo que se bordea para seguir hasta Huerres, donde se llega y al encontrar el potro de herrar restaurado se sigue por el camino que sale a su derecha. Un poco más arriba la senda PR AS 134 sube de nuevo a los acantilados.
El camino es entretenido, a ambos lados se ven las fincas en las que crece sobre todo el maíz, a la derecha toda la vega con la sierra del Sueve al fondo, destacando la cruz del Pienzo arriba. A la izquierda se ven las fincas que suben hacia los acantilados que se han visto a la ida.
Continúa el camino de vuelta pasando por zonas como la Chavida y Huelgas, en esta zona se sigue por la izquierda para ver después el edificio de las colonias escolares al que asistieron durante los veranos, niños de muchos lugares. Se pasa por una zona de hórreos, bajando hasta llegar a la zona de la iglesia de la Isla donde finaliza la ruta.
