Es imposible no dejarse seducir por un cielo estrellado en una noche oscura… Y, especialmente, en este tiempo estival que acabamos de estrenar; no porque sea más bonito que el resto del año –que eso va en gustos–, sino por las circunstancias: es una época en la que, por lo general, disminuye nuestra actividad –no digo ya si estamos de vacaciones–; es también habitual que podamos alejarnos de las luces de los núcleos urbanos, que nos impiden –por desgracia, cada vez más– disfrutar del firmamento; las condiciones climáticas –menor nubosidad, temperatura agradable…– suelen ser más favorables… Y, un poco por todo, podemos dedicar de vez en cuando un ratín para mirar al cielo…
Precisamente en las noches de verano de mi infancia, en mi pueblo, Losada –en el municipio de Bembibre–, tumbado boca arriba en la era La Cortina, me enamoré de la astronomía, simplemente por la belleza del firmamento. Y cuando, en el curso 1995/1996, pasé al instituto, el Padre Isla de la capital leonesa –en donde esta ciencia, desde hacía mucho tiempo, formaba parte de la esencia del centro–, tuve la suerte de poder estudiar ‘Taller de Astronomía’ como asignatura optativa. Y supe entonces de la existencia de la Asociación Leonesa de Astronomía, a la que me incorporé en cuanto pude, hace ya treinta años. Y, desde entonces y hasta hoy, mi fascinación por el universo no ha dejado de crecer…
Y si las estrellas, los planetas, las ‘estrellas fugaces’ –los meteoros–, la Luna… nos encandilan día sí y día también, este año está llamado a ser inolvidable por el eclipse total de Sol que viviremos el próximo 12 de agosto desde esta tierra, y que tanto tiempo llevamos esperando…, en mi caso, esos treinta años desde que José Manuel García me dio clase de Astronomía en el Padre Isla…
Has de saber, amable lector, que, a lo largo de este verano, cada semana tendrás una cita con la astronomía –como ya la tuvimos en 2014; tal vez lo recuerdes–, con el eclipse como gran protagonista –no podía ser de otra manera–, pero también con otros temas de los que hablar. Aquí te espero, pues, cada miércoles.