Fue una usencia lo que, de forma fortuita, llevó a Mónica de la Cuesta a firmar su primer libro. Fue la parquedad con que la asignatura ‘Historia del cine’ que cursó durante su Erasmus en Cerdeña trató la obra de Pier Paolo Pasolini lo que despertó en la leonesa, estudiante de Filología Clásica en Oviedo por aquel entonces, una curiosidad que se fue haciendo insaciable.
Fascinada por la influencia de la cultura clásica en Italia, la joven se embarcó en una exhaustiva investigación. «En primer momento, fue para la universidad, pero luego dejó de ser académico», recuerda. Es por eso que «el texto ya estaba escrito» cuando se produjo su encuentro –también fortuito– con Jesús Palmero –responsable junto a Cristina Pimentel de Marciano Sonoro, el sello encargado de la publicación– durante la Feria del Libro de La Bañeza del año pasado. Los cincuenta años de la muerte del controvertido director fueron igualmente acicate para que la obra ‘Nostalgias. La tragedia griega según Pasolini’ viera definitivamente la luz’.
«En gran parte, el libro se basa en cómo a lo largo de los siglos XIX y XX, en Italia se ha utilizado Roma como una herramienta de justificación de un país, de una identidad nacional que se estaba formando después del Risorgimento», relata la autora. Y, aunque no es la primera en acercarse a la obra del cineasta italiano vista desde el prisma de la Antigüedad, quizá sea su visión en particular la que permita hablar de su libro como una novedad. «Lo que planteo es una división trialógica, como si se tratase de un ciclo trágico dentro de la obra de Pasolini», explica: «Establece una relación entre la estructura que tenían las tragedias griegas y la de la obra de Pasolini». En sus palabras, «normalmente los ciclos trágicos eran tres tragedias de un mismo tema mítico y Pasolini se basa en tres tragedias concretas también; una de cada uno de los grandes poetas trágicos de Grecia»: ‘Edipo Rey’ de Sófocles –llevada al cine en 1967–, ‘Medea’ de Eurípides –trasladada a la pantalla en 1969– y ‘Ortesíada’ de Esquilo –transformada por el cineasta en el ensayo fílmico ‘Apuntes para una Orestíada africana’ en el año 1970–.

No falta entre las páginas de De la Cuesta el asomo de la «visión personal» del director, que echó mano del «mundo griego como herramienta de crítica social a la Italia del momento». Cuenta la leonesa que, con ‘Edipo Rey’, «habla desde un punto casi autobiográfico»; en ‘Medea’, «su preocupación se centra más en el conflicto entre lo racional y lo ritual» y su singular ‘Orestíada’ muestra una «crítica al neocapitalismo desde un punto de vista marxista y critica la pérdida del elemento colectivo del ser humano».
Pérdidas como esa son las que justifican el bautismo de la publicación, ‘Nostalgias’. «El título surge porque, a lo largo de la obra, aparece en numerosas ocasiones el recuerdo de ese mundo clásico, en Pasolini sobre todo, como un sentimiento de haber perdido nuestros orígenes», cuenta la autora: «Además, es una palabra que yo siempre tengo muy presente, porque etimológicamente significa el dolor por la ausencia del hogar». También es un sutil homenaje a la que es considerada como la obra maestra del director ruso Tarkovski, ambientada en su práctica totalidad en Italia.
De esas nostalgias habla la leonesa hablando de Pasolini. Fue ese director y no otro el que centró su ensayo por tratarse de «una figura muy necesaria en su momento y que sigue siéndolo ahora». «Se alejaba siempre del dogma; se alejaba de las verdades absolutas y era crítico con absolutamente todo, incluso con lo que creía y creo que eso nos hace mucha falta ahora», continúa De la Cuesta: «Me gustaría verme un poco reflejada en una figura como la suya».
Y es que considera la leonesa que «no sólo el ciclo trágico» en que se centra su ensayo sirve para comprender el mundo. «‘Acattone’ y ‘Mamma Roma’, por ejemplo, son obras que ponen en el foco la vida del proletariado y sus apuntes sobre India, Palestina y África muestran realidades diferentes que socialmente se han olvidado de alguna manera».
De todo ello hablará Mónica de la Cuesta este jueves, desde las 19:30 horas, en el Ateneo Cultural del Albéitar. Será en el enclave de la capital provincial donde Pier Paolo Pasolini cobre vida por cortesía de la publicación de una joven leonesa que, como el cineasta italiano, persigue con nostalgia los vestigios de la cultura clásica. «Pretendo que mires a tu alrededor y te des cuenta de la tragedia. ¿Cuál es la tragedia? La tragedia es que ya no somos seres humanos, somos extrañas locomotoras que chocan unas con otras», llegó a decir el director. Más de cinco décadas después de su muerte, la leonesa lo recuerda: «La tragedia está presente en todos los aspectos de nuestra vida porque, de alguna manera, estamos perdiendo la humanidad».