Cuando llegas al exterior del Museo de la Siderurgia y la Minería de Sabero (MSM)te reciben unos paneles de ‘mujeres del carbón', que bajo el epígrafe de Mineras recogen fotografías de mujeres vinculadas al mundo del carbón, pero que en general no son trabajadoras trabajadoras directas de empresas mineras. También está presente en las imágenes, inevitablemente, el ocaso de esta industria, motor de la economía de comarcas como Laciana y antes lo fue del Valle de Sabero, al que ahora llega la muestra. Desde el Club Xeitu de Villablino, que fue quien parió esta idea y montó la muestra explica que «son una serie de fotografías de retrato en blanco y negro de mujeres de la zona, desde niñas a centenarias, y será testimonio de la existencia y el ocaso de una sociedad cuya principal actividad económica ha desaparecido, pero cuyo legado perdura y se pretende reflejar en los rostros y las miradas que se captarán para contar, a través de lo visual, sus propias historias y conformar entre todas la historia común».
La exposición convierte la fotografía en «transmisora de la memoria y testigo de las transformaciones sociales vividas por las últimas generaciones. ‘Mineras’ refleja el cordón umbilical y el hilo que une a todas las mujeres a través de una mirada transversal de vidas, oficios y pueblos».
La autora de las fotografías es la leonesa Cristina Velasco (Villablino, 1995), quien con su trabajo «quiere reivindicar la contribución de la mujer rural de las cuencas mineras del carbón». Las fotos presentes en los paneles están centradas en las comarcas de Laciana, Babia, Alto Sil y Degaña-Ibias, «un amplio territorio en la Cordillera Cantábrica que ha compartido durante un siglo una forma de vida que ha conformado su identidad, el proyecto cristalizará en una exposición itinerante, una exposición virtual y la edición de un libro que se podrán disfrutar en unos meses. Mineras reflejará el nexo de unión entre todas esas generaciones que hicieron su vida en torno a las minas; las familias y los pueblos que han surgido al calor de las minas y se han desarrollado en estas cuencas mineras a lo largo de un siglo».
Por los paneles ‘desfilan’ mujeres de todos los ámbitos. Desde la niña de tres años India Ferrerira Vázquez, de Villaseca de Laciana, a Filomena González Álvarez, de Villar de Santiago, viuda de uno de los 10 mineros fallecidos en el accidente del Pozo María en 1979. ¡Unas palabras las definen. A la niña «como, jugar, tirita y lengua, que explica la imagen, mientras a la viuda le es suficiente con dignidad.
Hay una bombera forestal, quien regenta un albergue, una ganadera que ilustra la relación inmemorial entre los animales y el territorio. Dolores la de Orallo lleva a los paneles el patsuezu como «unos ojos que miran el pasado para recordar, sentir y soñar;al lado de ecos invisibles como los rayos del sol:tseite, tsinu, tsume o tsana.
No podía faltar la música, aprendida, enseñada y compartida a través de la guitarra, el acordeón y el pandero de Yolanda, María del Mar y Gracia María, las tres García Tablado. Olas cuatro generaciones de La Cartaxeira. María Otero, de Valseco, fue una de las ‘víctimas’ del progreso que la expulsó de su casa. O el legado artesano de la fallecida Rosa RodríguezMenéndez Cunquieira...
En definitiva, la vida escrita en femenino y en blanco y negro, desde Laciana y cercanías a un valle que compartió vida e historias, el de Sabero, en cuya plaza viven hasta el 31 de enero de 2027 mujeres: niñas, madres, apicultoras, maestras, cocineras, modistas, artesanas, panaderas, sanitarias, voluntarias sociales, ganaderas, músicas, camareras, operarias de fábrica, amas de casa y otras muchas ocupaciones... mineras.
Vidas que son testimonios, libros.
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