Miguel Ángel Pérez Uría: "Siempre me había costado pintar los temas relacionados con Laciana"

El ovetense afincado en Villablino expone varias de sus creaciones en la vinería Amarone, ubicada ahora en la calle Santa Clara

03/06/2026
 Actualizado a 03/06/2026
Miguel Ángel Pérez Uría ante dos de sus obras. | VICENTE GARCÍA
Miguel Ángel Pérez Uría ante dos de sus obras. | VICENTE GARCÍA

El traslado de la vinnería Amarone desde el barrio Húmedo a la calle santa Clara ha supuesto un cambio positivo en este negocio de la mano de unos espacios más abiertos y diferentes. Lo que continúa de la experiencia anterior es el compromiso de Romina con el Arte y la cultura y su interés en seguir presentando exposiciones de artistas locales y provinciales.

El artista que expone en estos momentos es Miguel Ángel Pérez Uría y, aunque ha nacido en Oviedo, se considera totalmente lacianiego porque es allí donde ha desarrollado su vida desde los dos años, cuando sus padres se trasladaron hasta esta comarca a trabajar. Es un pintor con cuadros excelentes que se pueden ver en las paredes de la vinería y su autor reconoce su amor hacia la pintura y expresiones artísticas de este modo: «Mi pasión por el Arte ha sido algo que siempre ha estado conmigo desde pequeño, con mi plastilina, mis dibujos y mis historias. Nunca dejé de pintar y tras varios años me arrepentí de no haber seguido ese camino, ya no podía retomar los estudios, pero empecé a formarme en modo autodidacta, retomando todo un poco donde lo había dejado, hasta hoy que me dedico exclusivamente a la pintura».

El artista Miguel Ángel Pérez Uría junto a la regente de Vinnería Amarone, Romina. VICENTE GARCÍA
El artista Miguel Ángel Pérez Uría junto a la regente de Vinnería Amarone, Romina. | VICENTE GARCÍA

Se siente lacianiego y como tal disfruta de sus vivencias en Villablino donde tiene su taller y en Laciana que tiene una excelente vida artística como lo muestra su éxito en la asociación LacianArt a la que pertenece, y con la que ha expuesto en varias ocasiones. Laciana es su mundo como dice: «Sigo en Villablino, no me quiero ir de allí a no ser que haya alguna causa de fuerza mayor que me obligue a ello, tengo allí mi estudio y ahora estoy en una serie algo abstracta centrada en el valle, porque siempre me había costado pintar los temas relacionados con el valle, pero al cabo de unos años me doy cuenta que todos los pintores han acabado pintando su entorno lo más cotidiano. Creo que es un camino, es una labor constante, y al final he acabado en ello casi sin querer».

Las obras que presenta en esta exposición del Amarone son un compendio de su trabajo a lo largo de los años. Desde una primera fase totalmente figurativa a otras en las que la figuración se va sumergiendo en la abstracción y va creando nuevas aportaciones más centradas en las emociones y sensaciones que en la realidad pura y dura. Destaca por la calidad de su dibujo y el uso adecuado del color, que modula dependiendo de su situación y estado de ánimo. «Mi pintura en un inicio es figurativa y bebe mucho de Velázquez y también de Sorolla, me quedo con estos dos», explica: «Sin embargo, siempre he estado jugando entre la figuración y lo abstracto, estoy en una línea muy fina y al final ese proceso te lleva un poco más hacia lo abstracto, porque lo figurativo ha llegado a un punto en el que ya no le encuentro esa emoción inicial».

Su figurativismo inicial es un figurativismo mágico donde se cruzan personajes, paisajes, lugares e historias que tienen un modo singular de ser contadas utilizando para ello una excelente composición y un uso variado del color, aunque hay algunas de las obras en la que la paleta de colores está reducida al blanco, el negro y una gama de grises. Según su autor coincide con una etapa complicada de su vida y ello se ha reflejado en su pintura. En el resto de su obra tiene un color vibrante y adecuado a cada uno de los motivos que pinta, siempre desde el filtro de sus propias emociones personales y las vivencias de cada momento. «Suelo trabajar con óleo», dice: «Tengo alguna obra en la que me he adentrado en experimentar con materiales y he hecho algunas cosas en acrílico, otras que he hecho transferencias y luego he añadido óleo, pero con lo que mejor trabajo es con el óleo, tanto sobre tabla como sobre lienzo, me es indistinto, dependiendo del efecto que esté buscando». En cuanto a los formatos, relata: «Hago formatos grandes porque te da mucha más libertad, entiendo que no es para todo el mundo».  

'Frontera interior' de Miguel Ángel Pérez Uría. VICENTE GARCÍA
'Frontera interior' de Miguel Ángel Pérez Uría. | VICENTE GARCÍA

En su transformación ya entra de lleno en el ámbito de la abstracción. «Lo último que estoy haciendo es una serie que denomino «el valle abstracto» y esa serie me permite tener una libertad total con los temas, porque en una obra abstracta puedes jugar con introducir colores e introducir formas», comenta: «Lo que estoy haciendo ahora mismo es centrarme en paisajes naturales y luego veré cómo va evolucionando». Su utilización del puntillismo y otras técnicas a la hora de crear estos cuadros abstractos viene precedida de usos variados de las diferentes técnicas que posibilitan el paso de la figuración a la abstracción. La obra que presenta como muestra de ese paso, y se puede ver en esta exposición, se llama ‘Grichándanas’, esas flores que inundan los campos lacianiegos en la primavera y que tanta luz y color dan al paisaje.

Sigue trabajando y exponiendo su obra porque lo mejor para un artista es que su trabajo tenga recorrido y proyección pública como en este caso. Remata sus comentarios con el proyecto que tiene entre manos: «Ahora mismo estoy centrado en este trabajo porque estoy preparando una exposición en Pamplona para el mes de octubre». La exposición de Miguel Ángel Pérez Uría puede contemplarse mientras se degusta una consumición y las excelentes tapas y raciones de Romina en la vinería Amarone de la calle Santa Clara. Merece la pena disfrutar del Arte degustando excelentes sabores.

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