Martínez Lombó: "El progreso, por llamarlo así, lleva consigo la desaparición de muchos usos cotidianos"

Responsable del Registro de Artesanos en León, impartirá la segunda conferencia de las Jornadas 'Concha Casado en el recuerdo'

12/06/2026
 Actualizado a 12/06/2026
Imagen de archivo del leonés Jesús Antonio Martínez Lombo. | L.N.C.
Imagen de archivo del leonés Jesús Antonio Martínez Lombo. | L.N.C.

Su biografía reza que «nació en el molino de aceite de linaza de Castrillo de las Piedras y creció en la fragua de Palacios de la Valduerna», dando cuenta desde el inicio de la devoción del leonés Jesús Antonio Martínez Lombó por las prácticas y costumbres artesanales. No es casualidad: el profesional, con varias publicaciones y exposiciones a sus espaldas, es en la actualidad el responsable del Registro de Artesanía de León.

«Desde hace once años, mi función es informar al público sobre el tema, tramitar las solicitudes de alta y las renovaciones que se producen cada cinco años, tramitar las bajas y cancelaciones en el registro y relizar las visitas a los talleres», cuenta, cifrando en 64 el número de nombres registrados en la provincia y haciendo un apunte: «Una parte de los artesanos opta por desarrollar su trabajo sin estar en el Rear». Es así como llama el leonés al Registro Artesano; un organismo perteneciente a la Junta de Castilla y León que, en sus palabras, «supone una ventana hacia el público», pues «hay que tener en cuenta que en la web de la Junta figuran los talleres artesanos inscritos en el mismo con la publicidad que ello conlleva». Aunque se trata de un directorio voluntario, el Rear –«que únicamente recoge las artesanías no alimentarias»–, concede ciertas ventadas a los artesanos. «Para acceder a las subvenciones en materia de artesanía o acudir a determinadas feria, es requisito obligatorio estar dado de alta», añade Martínez Lombó.

Lo cierto es que el interés por la artesanía lo lleva el leonés en la sangre. «Mis abuelos paternos eran molineros ligados al lino y mis abuelos maternos herreros y carreteros», cuenta, sin esconder su tristeza a reparar en la condición de vulnerables a la que hoy se ven sometidos el oficio y la tradición artesanales. «Desgradaciadamente no podríamos hablar de un solo oficio, sino de cientos... Por no decir miles», dice: «El progreso, por llamarlo de alguna manera, lleva implícito la desaparición de muchas actividades y usos cotidianos, pero le seguimos llamando progreso».

No tarda en poner ejemplos: las galochas y madreñas que antaño resultaran necesarias para recorrer las calles de barro y tierra y que ahora son cosa «de cuatro románticos», las cazuelas de barro y cucharas de madera sustituidas ya por porcelana y aluminio industriale, los carros y yugos hechos a manos y tan esenciales para la trilla que, sin tan siquiera estar firmados por sus autores, bien podrían ser piezas de museo... «La vendimia con sus enormes cestas de mimbre, las barrilas trenzadas de mimbre e impermeabilizadas con pez, las botas de vino y todo el espíritu de los artesanos que las ejecutaban como fantasmas en torno a sus obras recogidas en esos museos etnográficos, verdaderas criptas de lo perdido», continúa antes de mencionar al hojalatero, «que llevaba con sus candiles y faroles la luz a tantas casas». En sus palabras, «la máquina los sustituye; nos sustituye».

Sobre todo ello hablará Martínez Lombó el próximo martes, 16 de junio, en el marco de las primeras Jornadas ‘Concha Casado en el recuerdo’, puestas en marcha por La Nueva Crónica y el Instituto de Estudios Patrimoniales Concha Casado, en colaboración con Iberdrola y el Colegio Oficial de Arquitectos de León. «En la conferencia se diferenciarán dos partes principalmente: la primera versará sobre Concha Casado, cómo y cuándo la conocí y lo que me aportó», desvela «La segunda parte tratará sobre la legalidad que ampara la artesanía en Castilla y León y dejo a las musas una tercera sobre las vivencias, anécdotas y demás».

A su relación con la etnógrafa leonesa fallecida en 2019, se une además una especie de filosofía común: la cultura tradicional siempre defendida por Casado encuentra en el registro del que es responsable Martínez algo así como una salvaguarda. «Me gustaría que nada se perdiera, que todo perdurase, pero muchos oficios se han escurrido como el agua y la vida entre nuestros dedos apretados», confiesa el entrevistado: «Y aunque cada vez lo veo todo mas oscuro, y los recuerdos se me van borrando, quiero creer que las subvenciones al fomento de la artesanía, el Día de la Artesanía, los talleres que se imparten desde Foacal y Cearcal, las demostraciones que se hacen en ese día, harán que los ojos de unos niños se abran y perdure en su memoria la magia del hombre soplando una burbuja de vidrio, el poder del fuego doblegando la fuerza del hierro, o las palabras del ebanista contando los relatos escritos en las vetas de un cerezo».

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