Una vez «cumplida» su deuda moral con su tío y con el mito aparece una de sus herencias, esa errancia de la que habla. Vivió 10 años en Argentina, se trasladó con parte de su familia a la Cuba de Fidel (su padre estaba preso de la dictadura Argentina), viaja por Latinoamérica y Europa y llega a España... y a León. «Conocí esta tierra, desde La Cabrera a la Montaña, y me fascinó, tanto que prácticamente vivo en ella. Durante la última década ha publicado un nutrido número de artículos en su blog, y en diferentes medios digitales como Infobae, Cibercuba, Havanatimes, Martinoticias, Misceláneas de Cuba... Y una selección de ellos son los que han ido a parar al volumen que hoy presenta en la Biblioteca Pública del Estado (a las 20 horas) y que ha visto la luz en la editorial leonesa Lobo Sapiens con el título de ‘Triángulo Guevara. Argentina, Cuba, España’. «He elegido este título porque estos tres países componen el triángulo de mi vida. He nacido en Argentina, me crié en Cuba y llevo 20 años residiendo en España. Siento que pertenezco a los tres y a su vez los tres tienen una relación muy estrecha pues Cuba fue la primera que colonizó y la última que perdió y Argentina fue la última que colonizó y la primera que perdió». También hija del peso de la sombra de su tío, El Che, es inevitable para él —aunque este libro no hable de ellos—la pregunta sobre la comparación entre las figuras del Che y Fidel Castro. Martín Guevara los diferencia de una forma muy gráfica. «Son muy diferentes, más allá de que uno haya muerto joven y el otro con 90 años. Guevara era marxista leninista y Castro marxista de Groucho, en el sentido de que tenía unos principios pero si no le gustaban tenía otros diferentes».