‘La estancia’ comienza en una fría noche de enero de 1593. En una destartalada estancia a orillas del Támesis hace acto de presencia el joven poeta Christopher Malowe, que en otros tiempos triunfa en todos los teatros de Londres. Aguardando, casi oculto, en una esquina del escenario aparece William Shakespeare, un actor principiante y fascinado por la obra de Marlowe que se muestra ansioso por aprender de su maestro. Ambos se prestan a un juego en el que pretenden hacer cómplice al espectador, un juego que, en declaraciones a Efe del director de la obra, Jesús Castejón, con motivo de su estreno en marzo del pasado año en el Teatro Calderón de Valladolid, «les condice vertiginosamente hacia dos finales inesperados».
El director ha vuelto a trabajar con el mismo equipo de ‘La puta enamorada’, reconociendo la mayor dificultad que ha supuesto poner en marcha lo que califica de «un duelo de titanes».
Para Chema Cardeña, autor de ‘La estancia’, nos encontramos ante «una historia de pasión por el teatro, por la vida, por el sexo, por la aventura, por la necesidad de vivir al límite y al mismo tiempo de permanecer para la posteridad». Javier Collado, que interpreta a Christopher Malowe, no dudó en calificar la propuesta de Cardeña de thriller y de «una obra muy compleja y maravillosa, repleta de muchísimos matices a medida que avanza y se profundiza en ella». Sobre su personaje asegura, en declaraciones a Efe, que no dice nada porque sí y siempre busca algo. «Es una persona que reniega de sí mismo y sufre constantemente». A su juicio, Marlowe «está lleno de contradicciones, como todos los seres humanos», asegura.
Por su parte, José Manuel Seda, ha calificado la historia de «intrigante» y hace suyas unas declaraciones del autor Chema Cardeña al asegurar que la trama «bien podría estar sacada de un capítulo de James Bond, pero enmarcada en pleno siglo XVI, con las intrigas palaciegas, políticas y sociales de su época», lo que pone de manifiesto la admiración que el autor cordobés profesa por el autor de ‘Hamlet’.
Chema Cardeña concluye que fue su fascinación por Shakespeare y sus obras, por Marlowe y las suyas, lo que determinó que su obra teatral, que forma parte de la trilogía también integrada por ‘La puta enamorada’ y ‘El idiota en Versalles’, tuviera a estos dos genios de las letras como protagonistas de esta experiencia vital, pues en su opinión «no hay teatro sin vida».