Tiene 29 años, es ingeniero y lee compulsivamente. A veces también escribe. Este viernes (19:30 h.) presenta su primera novela en El Corte Inglés .– Un informático, usted, se presenta a un concurso y queda finalista con su novela... ¿Es la primera que escribe?
– Sí. Siempre me gustó leer, y con el tiempo acabé dándome cuenta de que había adquirido alguna habilidad escribiendo, así que decidí intentarlo. Escribí relatos cortos algún tiempo, y la gente que los leyó tuvo una reacción positiva, así que en cuanto se me ocurrió una historia algo más larga y compleja decidí ponerla por escrito. ‘Familiaris’ es el resultado.
– ¿Por qué escribe?
– Porque tengo algo que decir, supongo. A veces a mi mente llega algo que no he visto en ninguna otra parte, y pensando que pueda resultarle interesante a otros, o aunque sólo sea para recordarlo yo mismo, lo preservo del olvido y lo fijo en palabras lo mejor que puedo.
– Y ahora ha conseguido publicarla con Ediciones Oblicuas, ¿satisfecho?
– Sí, la verdad es que no lo esperaba. Bueno, cuando envías una novela a un concurso siempre esperas algo... La envié porque, ya de haberla escrito, parecía una pena no usarla para algo, no enseñársela a alguien, aunque no tuviera éxito. Pero parece que no ha sido el caso.
– Es muy cinematográfica: la protagonista, la magister... ¿Dónde se inspiró?
– Un día estaba leyendo una historia de ciencia ficción, en un libro, pero podría haber sido un tebeo o una película, en la que aparecía el ya no muy original tema de la «criada robot» que podría llegar a existir en un futuro. El asunto se enfocaba desde un punto de vista sentimental, idealizado, como si la criada fuera una especie de media naranja o compañera predestinada del protagonista. Recuerdo que pensé: «siempre igual, nunca se les ocurre otra cosa. Eso, de pasar, no sería de esa forma...». A partir de ahí empecé a imaginar una historia. Lo primero que se me ocurrió fue el final, y tan interesante me pareció que decidí crear todo el desarrollo anterior y ponerlo por escrito.
– Es un relato de ciencia ficción...
– Es una historia acerca de lo que significa ser un esclavo y lo que significa ser un amo. También podría decirse que es el desarrollo hipotético de lo que ocurriría si se rompiese ese equilibrio que existe siempre entre las personas, por el cual alguien sólo satisface los deseos de otro alguien si éste a su vez satisface los suyos. Si alguien se entregase totalmente sin esperar nada a cambio, entonces, ¿qué ocurriría?
– Está escrito en primera persona... por una mujer. ¿Por qué?
No me gusta plantear la lectura como una obligación dificultosa pero saludable, no debería ser un esfuerzo
– En principio porque el objeto de deseo en este tipo de historias suele ser femenino. Me gusta escribir historias centradas en mujeres, porque quedan muchas por explorar. Durante muchos siglos el sexo por defecto del protagonista de la mayoría de las historias era el masculino. Volver a contar esas historias desde un punto de vista femenino las hace diferentes, tienen un cierto valor y originalidad.
– En un escenario literario repleto de títulos, ¿por qué leerla, qué aporta?
– En primer lugar por ser una historia original, inspirada en alguna otra, cierto, pero en absoluto tomada de ninguna parte. El valor de Familiaris está en adentrarse en otra mente, en otra vida, que uno nunca podría conocer de otra forma. Y lo más interesante es que hasta la fantasía más descabellada está inspirada en la realidad, y puede hacerte sacar nuevas conclusiones sobre ella...
– ¿Por qué el título?
– ‘Familiaris’ y ‘magister’ son palabras latinas, ambas de significado ambiguo. Pueden implicar tanto una relación familiar o de tutelaje, como simplemente de esclavitud. Quería palabras que sonasen familiares pero que no fueran del todo comprensibles, así que utilicé el lenguaje que es el ancestro remoto del nuestro.
– Entre sus influencias literarias citaría a autores que exploran la mente humana, como Dostoievski, Nietzsche, Camus... Y escritores de ciencia ficción, como Ballard o Philip K. Dick. ¿Lee mucho?
– Sí. La gente suele interpretar la realidad en términos de lenguaje hablado, en palabras pronunciadas: las escritas le parecen algo frío y alejado de su experiencia cotidiana. A mí me ocurre a la inversa: lo percibo todo en términos de palabras escritas, literarias, y luego lo que me resulta extraño es ver todo eso expresado en una conversación. Así que no es extraño que desde mi infancia leyese cuanto caía en mis manos.
– ¿Para ser buen escritor hay que leer mucho? ¿Qué autores le interesan?
– O haber hablado mucho, o haber vivido mucho, o haber pensado mucho... Hay que leer -y escribir- mucho, pero hay muchas formas de ser buen escritor. Me interesan los autores que hablan de lo extraño y diferente, por el contraste que se crea con lo habitual. Me interesan tanto los clásicos milenarios como las últimas vanguardias. Leo tanto a los más cultos y literarios como a los más modestos y populares, si escriben bien, si me dicen algo, si puedo notar el esfuerzo y el sentimiento del autor detrás de sus palabras.
– ¿Su generación lee lo suficiente?
– No recuerdo quién lo dijo, pero le parafrasearé: «ahora se lee tanto o más que antes, pero en otros medios». Aunque sea más en pantallas que en papel, ahora se lee más que en anteriores generaciones. ¿Que si es suficiente? No lo sé, no me gusta plantear la lectura como una obligación dificultosa pero saludable. La gente que más y mejor lee no lo hace como un esfuerzo, sino de forma natural.
– ¿Qué está leyendo ahora?
– ‘El poder y la gloria’, de Graham Greene. Cuando oigo hablar de algún autor famoso, trato de leer primero sus libros más celebrados y ‘típicos’, porque posiblemente serán los que más me interesen. Es la ventaja de leer a un autor del pasado, que todas sus obras ya han sido leídas y valoradas por alguien. En este caso me está gustando mucho, la historia está llevada con mucha sutileza y sensibilidad, que no sensiblería, y sobre todo mucha realidad.
– ¿Seguirá escribiendo? ¿Está trabajando ahora en algún libro?
– Sí, todo esto me ha dado ánimos, y me empuja a seguir mejorando. Hay que escribir aquello que a uno le parezca que vale la pena, claro, pero el criterio de los demás también cuenta, si no uno sólo escribiría diarios íntimos. Tengo varios proyectos en mente, y ahora mismo me estoy preparando para hacer realidad uno de ellos. Siendo primerizo uno avanza poco a poco y a trompicones, pero lo importante es eso, avanzar.