Manuel Ferrero: "La valentía solo se entiende desde el respeto"

El escritor leonés publica ‘El brujo Mangachuscos’, un cuento que nos enseña a ser valientes y a respetar a todos los seres del planeta, y que cuenta con ilustraciones de la artista cántabra Paula Vallar Gárate

Joaquín Revuelta
23/03/2016
 Actualizado a 18/09/2019
Detalle de una de las ilustraciones de Paula Vallar para el cuento de Manuel Ferrero.
Detalle de una de las ilustraciones de Paula Vallar para el cuento de Manuel Ferrero.
El cuenta cuentos y escritor Manuel Ferrero acaba de publicar en la colección ‘El hada y el duende’ de la editorial Babidi-bú un nuevo cuento titulado ‘El brujo Mangachuscos’, que sigue la estela de publicaciones anteriores del autor leonés como ‘La hormiga Pasmina’ (Everest) y ‘Anastasia, la valiente’ (Babidi-bú). El protagonista de su nueva publicación se hace llamar Mangachuscos y es, según el escritor, un brujo moderno que vuela con fregona porque lo de volar con escoba le parece cosa de carcamales. Es tan malo que hasta el cocodrilo del pantano le teme, pero un acto a priori tan insignificante como pisar una hormiga le hará perder buena parte de su poder y desde entonces ya nada será lo mismo en el mundo del brujo Mangachuscos.

El nuevo libro de Ferrero es un cuento que nos enseña a ser valientes y a respetar a todos los seres del planeta, por pequeños e insignificantes que parezcan. Cuando las personas colaboran unas con otras son capaces de protegerse de quienes disfrutan haciendo daño, viene a decir el cuenta cuentos leonés en este libro que promueve el respeto y agradecimiento a nuestros ancestros, porque el tenerles presentes es "una fuerza mágica" que llena al mundo de buena fortuna. Y es que el amor termina derrotando al mal, en este caso el de la abuela hormiga que consigue desposeer de su poder al malvado brujo y provocar incluso las burlas de su gato Ponzoña.

Manuel Ferrero se define como un "escritor y cuenta cuentos, contador o cuentero, leonés de nacimiento y ciudadano de la vida". Criado, como dice él , a base de narraciones, mina de carbón, cariño, nieve y mucha paciencia, decidió dejar el mundo de la abogacía y "vivir del cuento". Se dedica a recopilar historias de la gente mayor para volverlas a contar a su manera. También le gusta escribir las suyas propias "para seguir la estela, fugaz o eterna, de los miles de soñadores que a la luz del fuego o en la sombra de la noche de los tiempos hicieron de la emoción y de la palabra un arte", asegura este narrador que dice estar comprometido con la segunda alfabetización: la emocional. "A través de los cuentos espero hacer que la sociedad recupere la pasión por vivir, la sinceridad y la libertad frente al consumismo".

En esta odisea ha contado con la inestimable colaboración de la joven ilustradora cántabra Paula Vallar Gárate, una apasionada del dibujo desde niña que cursó estudios en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad del País Vasco. Desde entonces la fotografía, el dibujo y la pintura la han acompañado en su quehacer profesional.
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