Manilla: "Los premios es una vía lícita para publicar y subsistir; el ‘gratis et amore’ es algo feudal"

El premio José Zorrilla es el último que ha ganado el poeta leonés y ‘Casa nostra’ (Editorial Hiperión) es el libro que ha nacido de ese galardón y que este juuev presenta en el ILC acompañado del poeta José Luis Puerto y el músico Diego Gutiérrez

19/03/2026
 Actualizado a 19/03/2026
El poeta de Cármenes Antonio Manilla presenta en el ILC su último libro, 'Casa nostra'. | AVELINO FIERRO
El poeta de Cármenes Antonio Manilla presenta en el ILC su último libro, 'Casa nostra'. | AVELINO FIERRO

«El poeta, escritor y periodista leonés Antonio Manilla (Cármenes, 1967) ha resultado ganador del XI Premio Internacional José Zorrilla de Poesía por su obra ‘Casa nostra’, un ‘libro ejemplar que aúna corazón y oficio’». Las anteriores son las primeras lineas escritas por el jurado del citado galardón durante la lectura del fallo hace unos meses en el Teatro Zorrilla de Valladolid. El premio se ha hecho libro, como contemplaban las bases, y en tarde de este jueves se presenta en la Sala Región del Instituto Leonés de Cultura (19.30 horas) en un acto en el que Manilla estará acompañado del poeta y colaborador de La Nueva Crónica José Luis Puerto y el músico y cantante Diego Gutiérrez, compañero del premiado en el espectáculo ‘Lírica’. 
 
– Un nuevo libro de Antonio Manilla, ‘Casa nostra’, que ve la luz avalado por un premio, el José Zorrilla de Poesía; y ya son varios los premios…
– El ecosistema literario español carece apenas de opciones que permitan a los escritores ver retribuido su trabajo: no existen revistas o periódicos que gratifiquen la escritura que no es meramente utilitaria. La opción de los premios es una vía lícita tanto para publicar como para subsistir, cuando algunos critican que existen demasiados galardones olvidan dos cosas: que el desinteresado ‘gratis et amore’ es algo feudal y caciquil y que la cultura es desde hace tiempo un ‘bien público mundial’ así declarado por la Unesco, y además un servicio público, nuestra Constitución obliga a los poderes públicos a promoverla

– ¿Cómo eliges a qué premios concurres, jurado, tema, ciudad, prestigio….? ¿Qué te llevó a participar en el José Zorrilla?
– El Premio José Zorrilla es un galardón con un jurado solvente, que se publica en una editorial como Hiperión que distribuye bien y una característica añadida que lo hace prácticamente único: es sufragado en su totalidad (bolsa, impresión, promoción) sin ninguna ayuda oficial, se trata de una iniciativa privada que lleva a cabo el empresario teatral Enrique Cornejo. Esta labor de mecenazgo, completamente altruista, por amor a la poesía, entre los premios más relevantes, que yo sepa solo la comparte con el premio Loewe 

– Dicen que el halago debilita, si es así tendrás que vitaminarte pues es difícil encontrar una crítica no elogiosa de tus trabajos. Un miembro del jurado, Jesús Fonseca, por ejemplo, ha dicho que «Manilla enriquece el premio».
– Estoy muy agradecido a la crítica por la recepción que suelen tener mis poemarios, desde luego no puedo quejarme de la atención que suscitan, siempre mucha más de la que a mí me parece que merecen, sobre todo en una tierra que, como resaltaba el otro día Fermín Herrero en una conferencia sobre la poesía contemporánea de Castilla y León, está a la cabeza la comunidad tanto por cantidad como por calidad de poetas. En cuanto a la afirmación de Jesús Fonseca, qué voy a decir que no sea otra vez  gracias.

– El poeta y ex ministro Luis Alberto de Cuenca, por su parte, cree que cultivas «una poesía de línea clara, comprensible, con una parte de pensamiento importante y emoción». ¿Es un buen aliado de la poesía el pensamiento y contenido filosófico o cada cual lleva su camino?
– El pensamiento no es imprescindible para la poesía, pero mucha de la mejor poesía que conocemos tiene algo de pensamiento, aunque nada más sea como esa radiación electromagnética que se denomina fondo de microondas que llena el universo por completo. No creo que en mi poesía haya filosofía, aunque no puede dejar de haber por ejemplo una pizca de estoicismo, otra de contemplación, cierto tono sentencioso… Todos ellos son recursos literarios de gran utilidad porque de alguna manera la poesía consiste en hablar solo con alguien que es todos. La claridad tampoco es condición imprescindible, pero sí fundamental si se aspira a la comunicación.
 
– ¿Qué es ‘Casa nostra’, cómo la explica el autor y qué supone en su ya extensa obra?
– Es un libro en el que me enfrento a varios temas recurrentes en mi obra, como la memoria familiar, la materia biográfica, la conciencia de las pérdidas o la despoblación, así como a uno que es nuevo: el mundo de la lectura, el fulgor oscuro de las palabras que llaman a concejo y la respuesta de la belleza ante el paso del tiempo. La literatura como refugio en la provincia amable de uno mismo. Un abrigo, la lectura, que en las nuevas generaciones tal vez está en peligro de extinción. El último verso del libro es: «leían cuando ya nadie lo hacía».

– De las musas al teatro. En los últimos tiempos has reforzado tu faceta de ‘opinador’ sobre la realidad que nos rodea ¿Cuál es el papel del poeta en la sociedad actual?
– El del poeta es un papel al margen, idéntico al de la poesía. En esa faceta de opinador, no es el poeta quien opina, sino el ciudadano. En un poema de este libro, que nace de una anécdota vivida en primera persona con Beatriz Amposta, que fue pareja de Rafael Alberti, en Roma, sobre un chaparrón que está cayendo, ella dice: «no limpia ni las hojas de los árboles». Más que «un arma cargada de futuro», la poesía hoy es esa lluvia: incapaz de cambiar el curso de las cosas del mundo, pero también esa sorpresa inesperada que nos hace mirar hacia arriba, volviendo nuestros ojos hacia la realidad. Que no es poco, porque, como dejó escrito Claudio Rodríguez, «siempre la claridad viene del cielo». 

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