Juan Salvador Tramoya tiene una imaginación desbordante de la que nadie tiene noticia En este caso la de Juan Salvador que trabaja como tramoyista en un teatro. Mientras ordena pañuelos, algodones y pinceles en un camerino su desbordante imaginación le lleva a la luna, al fondo del mar o a una mansión tenebrosa. "Es la historia de un cerebro diminuto lleno de planetas extraños, un cuento silencioso enmarcado en parajes imaginarios insólitos, lugares en los que es posible que una gotera inunde una habitación de la que hay que salir nadando... Este es el mundo de Juan Tramoya, que cuida un teatro desde que tiene recuerdo. Un hombre con una imaginación desbordante de la que nadie tiene noticia". El espectáculo, como todos los que plantea La Mona Ilustre, habla del ser humano, de sus fragilidades, de sus miserias, de sus tesoros ocultos. "Pensamos que el teatro es un buen vehículo para tratar las cosas que nos interesan y nos conmueven", aseguran desde la compañía chilena, que apuesta por relatos sencillos, populares, esperanzados, que tienen un fuerte aporte gestual con manipulación de objetos y una visualización cuidada y lúdica.
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