Fundada en el año 2007 de la mano del propio Mendaña, la agrupación musical lleva a sus espaldas la participación en numerosos eventos desde el momento de su nacimiento. Así, países como Lituania, Portugal, Japón, Argentina, Paraguay, Turquía, Hungría, Francia y República Checa han podido disfrutar en el pasado de las más de una treintena de voces mixtas que conforman la Coral Torreblanca.
A Italia han viajado en varias ocasiones. Este mes de febrero, se embarcan en un nuevo viaje a su capital para celebrar dos conciertos. «La iniciativa surge porque un miembro del coro me lo sugiere», cuenta su director, Luis Mendaña Balsa: «Entonces, me puse a buscar coros y encontré uno con nuestras características, porque lo que yo propongo siempre es un intercambio; nosotros vamos allí y ellos vienen aquí». Fue el Coro Franco Maria Saraceni de la Universidad de Roma con el que pudieron entrar en contacto, proponiéndoles su llegada en fechas cercanas a Carnaval para que los integrantes del coro, a pesar de sus obligaciones laborales, tuvieran unos días de descanso. «Ellos aceptaron y nos buscaron un sitio para cantar», cuenta Mendaña: «Se llama la Iglesia de la Inmaculada Concepción». A ella acuden acompañados de sus melodías el próximo 11 de febrero.
No sólo eso, sino que la coral leonesa se enfrenta a otro destino. Dos días antes, el ala central de la Basílica de San Pedro, recibirá a la agrupación musical para deleitar al público del Vaticano con sus cánticos. «Busqué cómo podía contactar con alguien del Vaticano y encontré la dirección del párroco de San Pedro», explica el director: «Le propuse cantar en una de las capillas del Vaticano y el párroco le transfirió mi correo al encargado de la música». Poco más hizo falta para que aquel encargado les ofreciera una fecha -el 9 de febrero- a modo de cita musical. No en una capilla cualquiera, sino en la misma nave central de San Pedro del Vaticano.
«Yo creo que este es el mayor reto que ha tenido el coro y eso que hemos viajado mucho», se entusiasma Mendaña, que, al otro lado del teléfono, dilucida las obras de su repertorio. ‘Canticorum lubilo’ de G. F. Häendel en «la entrada», el ‘Alleluia’ de Popescu para «la parte de las lecturas», ‘O salutaris’ de la misa breve de Charles Gounod «en el ofertorio», ‘Santo’ de Gounod después del mismo, ‘Ave Verum Corpus’ de Karl Jenkins «en la comunión» y, para finalizar, el ‘Ave Maria’ de Caccini. Todas ellas completan el repertorio de la Coral Torreblanca para su concierto en el Vaticano.
A los miembros de la formación dirigida por Mendaña acompaña en concierto el organista titular de la basílica San Pedro, que como indica el director, «es precisamente español». Josep Solé Coll sustituye al organista de la agrupación leonesa en este concierto insólito, que traslada parte de la esencia de esta tierra y sus melodías sacras hasta la capital italiana y el imponente Vaticano durante unos días.