«Ya tengo ganas de volver a las clases y ver a mis chicos», comenta Dani Revilla, de profesión entrenador en las Escuelas Municipales Deportivas de Valencia de Don Juan y reconvertido estos días en recadero. «Nos dan el dinero, nos dicen lo que tenemos que comprar y después Protección Civil se lo entrega en casa», comenta mientras se dirige hacia el Ayuntamiento con el carro en el que porta la compra para un vecino que por la edad prefiere mantenerse confinado y no exponerse haciendo la compra. «En los supermercados trabajan las madres de algunos de mis alumnos y les pregunto por ellos, ya se les echa mucho de menos», comenta antes de despedirse con el deseo de «que todo pase pronto». Lo comparte con Toño, el quiosquero. Allí la actividad sigue cada día con la venta de la prensa y del pan. A comprarlo llega precisamente Hermi, vecina del municipio que vive estos días con la preocupación del futuro inmediato de sus hijos. A la pequeña le toca este año hacer la ‘Selectividad’. «Esperemos que puedan hacerla aquí en el Instituto y no tenga que desplazarse para evitar riesgo», comenta antes de entonar el «que todo pase pronto». Seguimos la conversación con Toño, que estaba contemplando el chiste que Lolo publicaba ese día en La Nueva Crónica. «Como no le pongamos a estos días un poco de humor, lo llevamos claro», comenta él, experto en los menesteres de hacer reír como buen habitual que es del Entierro de la Sardina. También es experto en información, por la mucha que pasa cada día por sus manos, y se reconoce «defensor de lo de aquí, de lo de León». «Como estemos esperando a que venga la Junta a salvarnos, lo llevamos claro», sentencia. Aunque para «picaresca», la de esos vecinos que se las ingenian para salir a la calle cuando no toca. «Los hay que... bueno», dice.Valencia de Don Juan tiene los paseos pautados por franjas horarias dado que sus habitantes son 351 más de los 5.000 en los que fijó el Gobierno el límite para salir a la calle pendientes del reloj. A los coyantinos sí les toca mirarlo. Y a él mirará Jesús con más normalidad esta semana que planea abrir ya su carnicería también por las tardes. «Con todo esto preferimos abrir solo por las mañanas pero ahora iremos volviendo al horario normal de atención. Al final el sector de la alimentación, como es el caso, no ha salido mal parado como otros que haber ahora qué pasa...», dice. Su incertidumbre la comparte Toño el pastelero. «La sociedad debe aprender de esto que estamos viviendo, no puede caer en saco roto una experiencia que parece como una película», comenta tras el mostrador de Delice. Él siguió con el establecimiento abierto con un doble compromiso:el de atender a los vecinos y el de mantener a sus empleados. «No podemos perder de vista de que lo más importante que tenemos son las personas, los trabajadores son lo más valioso de las empresas y ellos son quienes hacen posible que estas crezcan. La gente es nuestro motor», incide.
Atrás queda el olor delicioso de los dulces de Toño que se torna en olor a lejía en el entorno de La Muela. No es tan agradable, pero sí necesario. No tarda en aparecer Ricardo con su tractor y el nebulizador con el que envuelve en una bruma todos los espacios municipales. «Esta es la octava desinfección completa del municipio que hacemos. Pero a ver, no es nada que no sea nuestro trabajo, es algo normal», afirma quitando hierro a esa denominación de «héroe» que se le ha puesto a quienes no han parado de trabajar. «Mira, una heroína es Mari Cruz Marinelli que con más de 80 años cuida de su marido que tiene Alzheimer y sale a aplaudirme cada vez que desinfecto la zona de su casa. A pesar de todo, conserva la alegría de un niño y eso sí es ser un héroe», dice Ricardo. Él también desea «que todo pase pronto» y que llegue la evolución a la siguiente fase de la ‘desescalada’ «porque será buena señal». Entonces Valencia de Don Juan seguirá recuperando la actividad para volver a la que tuvo antes de aquel día en el que Toño colgó los periódicos a la puerta de su quiosco con el estado de alarma como protagonista de cada portada. – A ver si pronto podéis escribir que hay una vacuna, que pasó todo, que no hay coronavirus, ni positivos, ni muertos, ¿vale?
– Y que nos lo contéis vosotros. Ojalá.