Los Pisones del Duerna desde Val de San Lorenzo

Ruta circular por el antiguo paso entre la Maragatería y la Valduerna, utilizada para el tratamiento de la lana

Vicente García
21/04/2023
Subiendo con el Val al fondo. | VICENTE GARCÍA
Subiendo con el Val al fondo. | VICENTE GARCÍA
Los Pisones del Duerna era el recorrido que hacían los habitantes del Val de San Lorenzo, en la vega del Turienzo, para llevar sus lanas a los batanes o Pisones del río Duerna y regresar con la lana, preparada para tejer, a su tierra.

El Val de San Lorenzo se ha distinguido desde hace siglos por la importante tradición textil que aún se mantiene en talleres artesanales y tiendas donde se pueden adquirir sus famosas mantas, así como otros productos de lana. La localidad cuenta además con varios museos donde se muestra ese rico legado. Esta ruta, creada, señalizada y mantenida por la Junta Vecinal del Val, forma parte de un itinerario más amplio que pretende recuperar el antiguo «Camino de Castrillo». Todos los años, cuando se secaba el río Turienzo, los valuros (habitantes del Val) debían transitar por esta vía para poder ir a «pisar» los tejidos que confeccionaban en los pisones (en otras zonas llamados batanes) de Castrillo de la Valduerna.

El lugar más alto del recorrido de los Pisones del Duerna es la Cruz de la Portilla y va a ser el lugar desde donde se regresará al punto de salida. Sin embargo, al final se ha subido una cota superior a fin de visionar un mejor panorama que en días claros puede resultar interesante.Es importante indicar que la señalización de la ruta es excelente y el trabajo de la Junta Vecinal del Val ha sido muy importante para conseguir este resultado. El Ayuntamiento tiene en su web la ruta gallega de la que hablaba Madoz, pero que solamente los vecinos de Val han hecho algo por conservar o poner en valor como así indican en la página. Los vecinos han conservado un pequeño vestigio, como el Ayuntamiento indica en su página: Hoy en día, abandonado el camino, víctima de la desolación, únicamente quedan visibles algunos vestigios, como la Caja de Ánimas, diminuta Capilla del Siglo XVII (1636) situada en Val de San Lorenzo.Fue restaurada en 1988 por un grupo de vecinos del pueblo, que buscaban que este camino gallego, que en su día fue una importante ruta comercial, no cayera en el olvido.La rutaLa ruta comienza en el Val de San Lorenzo, siguiendo pocos metros por la carretera para luego tomar la calle de la izquierda se pasa al lado de Los Pozos de Agua de Reguerabal, vestigios de un pasado en el que el agua no llegaba a las casas y posteriormente ante losas con inscripciones romanas. Más tarde el camino gira totalmente a la izquierda para poco después, en una bifurcación seguir por el camino de la izquierda subiendo en dirección a un pequeño pinar que existe más arriba. Cuando el camino se acaba en una pista perpendicular al mismo, se sigue a la izquierda continuando por la pista con excelentes vistas al Val, para, al final, bajar hacia unas construcciones que se bordean por detrás saliendo a otra pista con algunos pinares en las inmediaciones. Poco después se encuentra un abrevadero entre las praderas y se debe continuar por la pista en ligero ascenso, pasando bajo la línea de alta tensión y después se debe seguir el camino con pinos a la derecha y praderas a la izquierda, en el primer cruce se sigue recto como en los demás cruces ya entre encinas y robles y, pasado un camino que sale a la izquierda, se llega a lo que llaman baliza direccional, pudiendo bordearla e ir a la mina romana o seguir al lado de una pequeña laguna para volver de nuevo al camino y seguir un largo tramo entre pinares hasta llegar a la carretera que hay entre Santiagomillas y Valdespino, una carretera no demasiado concurrida, pero que se debe poner atención al cruzar. Se sigue por la misma pista entre el bosque mediterráneo, con jaras, robles y encinas, encontrando a veces pinos de repoblación.

Un buen tramo después de haber cruzado la carretera se llega a un cruce con un camino que viene de la izquierda, debiendo continuar hacia adelante y más tarde la pista de una curva para, poco después tomar un camino entre pinos que sale, en un giro de noventa grados, a la izquierda.

El camino poco a poco asciende para, al final entre jóvenes robles llega al final de la cuesta en la Cruz de la Portilla, un amplio cruce que siguiendo hacia adelante lleva al Duerna ya en descenso y que se ha hecho en la ruta anterior.

Lo normal en este punto sería descender, pero se ha preferido hacer un pequeño recorrido hacia el alto que hay a mano derecha por un amplio cortafuegos muy practicable hacia el alto de la Toca Blanca de 1.068 metros de altitud, donde en días claros puede haber buenas vistas del Teleno, la Valduerna y la Maragatería.

Volviendo sobre el mismo camino se llega de nuevo a la Cruz de la Portilla para tomar la pista que baja de nuevo al Val, situada a la derecha de la de subida.

Se baja un tramo bien señalizado por la pista, para, en un pequeño desmonte, dejarla y tomar un escabroso sendero muy bien señalizado que va a bajar al mirador de la Maragatería un excelente punto de contemplación del panorama con un magnífico panel explicando las bellezas del panorama.

El sendero baja al arroyo Jojillas o Jujillas, pasando por zonas de arbolado que en verano dan buena sombra y por el propio cauce se sigue, hasta que se sale hacia la izquierda entre las jaras dejando el arroyo Jojillas a la derecha para cruzar de nuevo la carretera, y a continuación volver al cauce hasta salir del bosque a unas praderas, encontrar el refugio del Juncal, donde se sigue por la derecha y por senderos entre las rocas continuar el camino hacia el Val. En esta zona hay hacia la derecha, entre el roquedo, pequeños grupos de encinas y a la izquierda, en el arroyo, grupos de chopos en hilera.

Pasada la zona rocosa se llega a otra pista que se sigue a la izquierda entre construcciones, para llegar cerca de donde se bajó a la ida, antes del abrevadero, y en este punto se sigue hacia la derecha en dirección opuesta.

Se pasa por un huerto solar para, a continuación, girar a la derecha y seguir en dirección al pueblo, callejeando hasta llegar al punto de partida donde finaliza la ruta.
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