¡Como para no conocer a Antolín ‘Tolo’ Cardeñoso!
La dulzaina actualmente en León lleva grabado un nombre, Tolo, que es quien ha cogido el testigo de sus maestros y se ha empeñado en trasmitirlo a las siguientes generaciones. «Creo que el futuro está asegurado, en la escuela hay chavales que lo hacen muy bien».
Sabe Tolo que lleva a sus espaldas la herencia de tantos maestros que tuvo. «Es cierto, yo siempre había tenido el gusanillo de la dulzaina —gaita, pipa, zuzaina, según las comarcas— pero a la vuelta de la mili, escuchando a De la Riva me dije, es lo mío, éste es mi instrumento». Y tiene ahora el noble oficio de hacer que no se olviden aquellos temas que crearon o interpretaron Los Clarines, de Valencia de Don Juan, o Los Pataritas de San Esteban de Nogales o... «no nos faltan referentes, no nos faltan maestros a los que honrar», a aquellas gentes que guardaban como oro en paño sus dulzainas de fresno o encina.
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