- ¿Te arrepentiste?
- No, ni mucho menos, por suerte no me tiré por la ventana.
Y es que ahora ya todo es diferente. Le ocurre lo contrario, ya no encuentra tiempo para tantas cosas que tiene que hacer, para tantas empresas en las que se embarcó en cinco años: lleva el transporte escolar hasta Riello, tienen algo de ganado, más gallinas y huerta, las cosas de la Junta Vecinal, el albergue para peregrinos en el Viejo Camino, Candela... «Estamos muy ilusionados con el albergue, pues nos encontramos en un lugar privilegiado –y no es un tópico, los peregrinos que pasan alucinan–, el trayecto desde Fasgar a Colinas del Campo e Igüeña después es absolutamente mágico y con una distancia muy asumible, 7 kilómetros a Colinas y 19 a Igüeña». Son los mismos parajes, y la ermita, en los que se rodó buena parte de la película El Filandón, de Chema Sarmiento, que aquel mismo día reponía La 2 de TVE. «El Camino Olvidado o El Viejo Camino ofrece muchas cosas que no encuentras en otras rutas y, sobre todo, la esencia de lo que fue la filosofía de los antiguos peregrinos, muchos de ellos lo reconocen».
Está convencida, ilusionada, tanto como cuando regresó a su tierra aunque ‘el desembarco’... pero «no me tiré por la ventana».
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