Cada poco Isidoro se emociona con un nuevo descubrimiento, un fraile, un emigrante, un luchador, una centenaria, un científico... de Vegamián; y cuando él dice este nombre se refiere al valle y todos los pueblos que hace 54 años quedaron sepultados bajo el agua, y que recita sin dudar, como si los estuviera recorriendo: Vegamián, Campillo, Ferreras, Quintanilla, Utrero, Lodares, Armada y Camposolillo.
Porque para Isidoro estos pueblos no han muerto, ésa es su batalla. "Yo voy a ver a la gente, a contarles lo que hay, para que no olviden nunca sus raíces, para que tengan claro que aquello que hay allí no es agua, o no es solo agua; allí debajo viven ocho pueblos, con sus casas, sus recuerdos, la memoria de sus gentes".
Isidoro recuerda perfectamente cuando tuvo que irse de su pueblo y de su valle. Dice con orgullo que su familia fueron de los últimos en marchar. "Yo ya tenía 14 años, lo recuerdo todo y no he olvidado lo feliz que era allí; por eso lo más duro que me ocurre, lo que peor llevo, es cuando llega un domingo de estos que hace bueno o en verano y escucho a la gente decir que se van al pueblo me entristece mucho. Es muy duro no tener un pueblo al que regresar, y más sabiendo que sí tienes pueblo".
Este domingo se celebra San Antonio, patrón de Vegamián, y volverán a reunirse en la campa de Pardomino. También de este encuentro es el impulsor Isidoro, que lo dice con una chispa de felicidad en los ojos y también una pena. "La pandemia ha sido dura, muy dura, yo cuento que habrán fallecido 30 personas".
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